Debate

Viaje a la pesadilla siria

Reseña de ‘Siria, el país de las almas rotas’, de Javier Espinosa y Mónica G. Prieto

Mikel Ayestaran

Cubriendo conflictos
16 de Agosto de 2016

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Sin respiración. Siria, el país de las almas rotas se lee de un tirón y te noquea. En mi caso tuvo que ser en dos tandas, porque el golpe militar de Turquía me obligó a hacer un paréntesis al finalizar el capítulo 6 (La batalla final de Baba Amr), antes de dar el salto a La radicalización de la insurgencia y llegar directo al final, sin descanso. Un final que en realidad es solo un punto y aparte, porque los autores ya trabajan en la continuación, que se titulará La semilla del odio.

Cada uno de los 21 capítulos sacude directamente al lector, son 400 páginas de la historia de lo que nació como una revolución y ha terminado como un alzamiento secuestrado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) y otras facciones radicales que han dilapidado los sueños de aquellos primeros revolucionarios que abrieron las puertas del país a Javier, Mónica y otros informadores internacionales. Un sueño que apenas duró unos meses en las mentes de los sirios más idealistas.

El libro está ordenado de forma cronológica y arranca en junio de 2000 con un viaje que hizo Javier a Siria en el décimo aniversario de la llegada al poder de Bashar al Asad, y finaliza en el verano de 2014 en Beirut, una vez acabado el secuestro del autor a manos de Estado Islámico. Además de Siria, se recoge también el impacto de la guerra en Líbano, con un capítulo muy completo dedicado a los puntos más calientes del país, Jordania y Turquía, este último convertido al mismo tiempo en la auténtica puerta y retaguardia de los primeros revolucionarios, de los guerreros santos y periodistas de todo el mundo.

Los tiempos de la Primavera Árabe que animaron a los sirios a echarse a las calles a pedir reformas parecen hoy un pasado muy lejano. Ese 2011 marca el inicio de un viaje hacia lo desconocido en Siria que se ha convertido en una pesadilla. Porque eso es este libro: un viaje físico, periodístico y personal hacia la pesadilla de la Siria del siglo XXI, contado en primera persona por dos narradores que desde el primer instante tuvieron clara la parte de la historia que querían contar, aunque para ello tuvieran que poner más que en juego sus vidas y las de los sirios que les ayudaron a trabajar y sobrevivir. Una historia en ocasiones de periodismo suicida en la que son testigos directos de la barbarie más absoluta.

 

Los autores durante la presentación del libro en Madrid.DEBATE

El libro es puro testimonio, narración directa de los hechos que ocurren ante los ojos de los autores. A través de los diferentes viajes y entrevistados, Siria, el país de las almas rotas dibuja una situación de la que se desprende que Bashar al Asad es el gran arquitecto del actual desastre en el que se encuentra sumido el país, el artífice de una guerra sectaria planificada por el propio régimen como única forma de supervivencia. El proceso de radicalización opositor avanza de manera progresiva a causa de la brutalidad del régimen y del abandono de la comunidad internacional como motivos principales y casi únicos, sin perder de vista el efecto que en toda la región ha tenido la invasión de Irak de 2003. Se echa en falta en ocasiones un instante de respiro, una mirada más alejada de la cruda realidad que se vive bajo las bombas y la amenaza de los francotiradores, que analice los intereses de los países del Golfo, Estados Unidos o Israel en el estallido de la revuelta y la posterior guerra que ha destrozado a un país que ya nunca volverá a ser Siria. Los autores conocen bien la región y han trabajado en numerosas ocasiones en Irak en los años más duros de la guerra sectaria, un país al que aluden en varios capítulos y que se ha convertido en el espejo en el que se debe mirar Siria, según repetían algunos de los entrevistados cuando ya se veía claramente el rumbo que tomaba el levantamiento.

Como periodista que trabaja en Siria, en mi caso en la zona bajo control del Gobierno, como lector y como extranjero que sigue el conflicto, este libro es de una crudeza sin límites porque la realidad supera a cualquier ficción. No quiero ni imaginar lo que sentirá un sirio cuando pase una tras otra estas páginas cubiertas de sangre. No hay lugar para el alarde, para el morbo o detalles escabrosos, esto es periodismo directo de sujeto, verbo y predicado. Sin circunloquios, sin necesidad de invenciones ni recursos literarios de ningún tipo, este es el estilo que Javier y Mónica llevan años trabajando en los diarios en los que escriben, pero llevado a un formato más largo. Aquí no sobran adjetivos y los autores se echan a un lado para que hablen los protagonistas de sus historias. Javier y Mónica podrían escribir un libro entero tan solo contando sus vivencias, pero los que hablan son los sirios. Eso sí, vendría bien una fotografía más amplia de la situación que permita completar este periodismo de testigo directo que los dos reporteros llevan a cabo a la perfección y que pone los pelos de punta. ¿Tendremos esa visión más panorámica en la segunda parte?

Después de sufrir las entradas y salidas de Baba Amr, la visión de la ciudadela de Alepo destrozada, el viaje a una Deir ez Zor bajo los escombros y los días de la Raqa liberada en la que los grupos laicos intentaban hacer frente a los extremistas religiosos, llega la parte del libro dedicada a Estado Islámico, su florecimiento, el secuestro de informadores y las gestiones de una Mónica que, desde el minuto uno de aquel 16 de septiembre de 2013, dedicó sus días y noches a intentar liberar a Javier, su marido.

Después del K.O. técnico que me ha causado Siria, el país de las almas rotas en el corazón y el estómago, quiero preguntar lo mismo que plantearon al bueno de Abu Hanin, uno de los personajes clave en sus años de trabajo en Siria, tal y como reflejan en la obra: Javier, Mónica, ¿mereció la pena?

DEBATE

SIRIA, EL PAIS DE LAS ALMAS ROTAS

JAVIER ESPINOSA, MÓNICA GARCÍA PRIETO

DEBATE, 454 páginas

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