Al recibir el Nobel de la Paz, en Oslo, el 10 de diciembre de 2019, Abiy Ahmed pronunció un discurso emocionado sobre la reconciliación y las heridas que deja la violencia. “La guerra —dijo el primer ministro etíope— crea hombres amargados, despiadados y salvajes”.
Probablemente no imaginaba que aquellas palabras sonarían huecas pocos años después. Y en varias ocasiones. Abiy había recibido el premio por lograr la paz entre Etiopía y la vecina Eritrea, pero en 2020 se enfangó en una guerra civil que se cerró en falso en 2022 y que ahora ha resucitado en forma de una ofensiva total contra su Gobierno.
Hace un lustro el Cuerno de África era una región cargada de ilusión, con Sudán soñando con la democracia y Etiopía saboreando la paz. El mundo comprueba ahora, con una mezcla de indiferencia e incomprensión, cómo la región se asoma al caos: Sudán sufre una guerra civil desde 2023 que ha causado una de las grandes crisis humanitarias del momento y Etiopía se tambalea por su actual crisis interna mientras crecen las tensiones con su vecina del norte, Eritrea. Porque aquí todo está conectado. Los odios se convierten en alianzas, las estrategias militares se cruzan, los agravios se acumulan y las infinitas capas políticas y culturales se superponen.
Contenido solo para socios/as
Otra forma de ver el mundo es posible. Si te haces ahora socio/a, tendrás acceso ilimitado a la web, y recibirás cada año nuestra revista en papel con más de 250 páginas y un libro de la colección Voces.
Suscríbete ahora