Ford Williams/U.S.Navy

59 misiles Tomahawk

Trump no es Obama: Estados Unidos ataca por primera vez de forma directa y voluntaria al régimen de Asad

Mikel Ayestaran

Cubriendo conflictos
07 de Abril de 2017

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Siria no deja de sorprender. Cuando ya pensábamos que lo habíamos visto todo, llega un nuevo cambio. Son al menos ya cinco los muertos tras el ataque de Estados Unidos a la base militar de Shayrat, situada unos treinta kilómetros al sur de la ciudad de Homs, la que fue bautizada como capital de la revolución en 2012.

Shayrat está camino a Qariaten, una localidad mixta musulmana-cristiana que estuvo durante medio año en manos del grupo yihadista Estado Islámico (EI). No es una base cualquiera: se trata de una de las más utilizadas por la aviación siria y una de las que no habían sufrido ataques en los últimos seis años.

La base atacada es una de las más utilizadas por la aviación siria

Estados Unidos insiste en que desde esta base partió el caza que habría atacado con armas químicas el martes Jan Sheijún, en el sur de la provincia de Idlib, pero lo que destacan los medios sirios es que desde aquí despegaban los aviones para atacar a EI tanto en Qariaten como en Palmira, recientemente liberada por segunda vez de manos de los yihadistas. Como tras lo ocurrido el martes en Idlib, dos narrativas opuestas cara a cara.

No es la primera vez que Estados Unidos bombardea Siria, pero sí es la primera que ataca de forma directa y voluntaria a las fuerzas de Bashar al Asad. Hasta ahora atacaba objetivos de EI y también mató a 62 soldados en un bombardeo en Deir Ezzor, pero entonces aseguró que fue un “error”.

Trump no es Obama

Las decenas de muertos a causa de armas químicas en Idlib han sido un examen para Trump, que después de 48 horas de presión ha adoptado una decisión totalmente diferente a la que tomó Barack Obama en 2013 tras una situación similar. En aquel verano de hace cuatro años, la oposición denunció la muerte en las afueras de Damasco de más de mil personas a causa de un ataque con armas químicas, y difundió imágenes y vídeos terribles. Entonces, como ahora, ambos bandos se acusaron mutuamente del uso de sustancias prohibidas, y la presión creció sobre Damasco, pero también sobre Washington, donde todo el mundo puso su mirada. Rusia maniobró entonces ante Obama y logró un acuerdo para que Siria permitiera la entrada de investigadores y entregara su arsenal químico a cambio de frenar una eventual operación estadounidense.

Trump ha tomado una decisión totalmente diferente a Obama cuando estuvo en una situación similar en 2013

La decisión de Obama, que había definido el uso de este tipo de armas como una “línea roja”, envió a la oposición el mensaje claro de que Estados Unidos se mantendría al margen del conflicto, y abrió las puertas a la entrada de lleno de Rusia en la guerra. La entrega del arsenal se produjo en los plazos marcados por la comunidad internacional y fue calificada de “exitosa”, pero las sospechas del uso de este tipo de armamento no desaparecieron. Tras lo ocurrido en Idlib, la pelota estaba en el tejado de Trump, que se enfrentaba a las mismas dificultades que su antecesor.

Rusia, avisada

Obama optó por la diplomacia y por un acuerdo con Rusia. Trump, por los 59 misiles Tomahawk, aunque su equipo asegura que avisaron antes a los rusos, ya que estos tienen miles de hombres en el país y algunos estaban en Shayrat. Parece, por tanto, que es un ataque quirúrgico contra una posición muy concreta. Desde Washington insisten en que su política no va a cambiar en Siria. Además, es también un ataque a la carta, porque Rusia fue alertada; también se avisó a Israel. Parece que Trump adelantó sus planes a todos menos a su Congreso.

Han pasado unas horas y lo que se ha vuelto a formar es la foto habitual del conflicto. A un lado, Israel, Arabia Saudí, Turquía, Reino Unido y Francia aplaudiendo la decisión. Al otro, Irán y Rusia criticándola. En medio, millones de sirios que no tienen voz y que pagan la geoestrategia y las diferencias entre potencias regionales y globales con su sangre.

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