Israel prohibió a palestinos no residentes la entrada en la Ciudad Vieja durante 48 horas por un doble apuñalamiento morta. La respuesta de los vendedores fue una huelga general el domingo 4 de octubre.
Mikel Ayestaran

La revuelta de Al Aqsa

Las últimas protestas palestinas, explicadas en 5W

Mikel Ayestaran

Cubriendo conflictos
12 de Octubre de 2015

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What?

Después de meses de tensión por la situación en la Explanada de las Mezquitas, los palestinos protestan en Gaza, Cisjordania, los barrios de Jerusalén Este y también dentro de Israel, donde el 20% de la población es árabe. Las movilizaciones están acompañadas de una oleada de ataques que empezaron el 1 de octubre con el asesinato a tiros de un matrimonio de colonos. Todas las acciones posteriores han sido con cuchillos o atropellos y han costado la vida a otros dos israelíes. También ha habido un intento de coche bomba por parte de una mujer palestina en un puesto de control de un asentamiento, aunque desde los medios palestinos aseguran que se trató de un “problema eléctrico” del vehículo y no había bomba alguna. La violencia palestina se encendió durante las recientes fiestas judías en las que se dispararon las visitas de judíos escoltados por el Ejército a la Explanada de las Mezquitas. Cada mañana de visitas era una batalla campal.

Where?

La Ciudad Vieja de Jerusalén es el epicentro de los problemas porque allí se encuentra la Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo, según le llaman los judíos, el tercer lugar más sagrado para el islam y el más sagrado para el judaísmo. Según el statu quo actual solo los musulmanes tienen derecho a rezar aquí, mientras que los judíos deben hacerlo en el Muro de los Lamentos. Los grupos ultranacionalistas presionan para cambiar este acuerdo y tienen cada vez más peso en la escena política israelí. Los palestinos temen que, como en la mezquita de Ibrahim de Hebrón, los judíos se hagan con una parte de Al Aqsa.

When?

La oleada de protestas coincide con el discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas del presidente palestino Mahmoud Abás, que dio por agotados los Acuerdos de Oslo. Después de décadas de negociación en las que los asentamientos israelíes y el número de colonos no han parado de crecer, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) se ha plantado y exige que se detenga esta expansión para retomar el diálogo. Israel no acepta y dice que “el diálogo debe producirse sin condiciones previas”. Por un lado, Abás da por acabado Oslo, pero por otro mantiene el acuerdo de coordinación de seguridad con Israel por el que desde 2005 se ha suprimido cualquier tipo de resistencia armada a la ocupación. La apuesta oficial palestina es la resistencia pacífica y la diplomacia, pero en las últimas dos semanas tiene problemas para controlar a los más jóvenes, a los que periódicos como Haaretz llaman “la generación perdida de Oslo”. Por otro lado, la ANP apenas puede influir sobre los palestinos de Jerusalén Este e Israel, que también se suman a las protestas.

Desde Gaza, Hamás y Yihad Islámica llaman a sus seguidores en Cisjordania a sumarse a los ataques y hablan de “intifada”, pero las facciones apenas tienen capacidad de acción en los territorios ocupados. La Franja vive días de hudna (tregua) después de tres guerras en seis años y solo algunos cohetes aislados han impactado sin consecuencias en suelo israelí.

How?

Además de las habituales piedras y cócteles molotov en las manifestaciones frente a puestos de control israelíes, lobos solitarios palestinos armados con cuchillos y destornilladores provocan la psicosis entre los israelíes que, pese a la masiva presencia de fuerzas de seguridad, se sienten vulnerables. Hasta el momento dos israelíes han muerto por este tipo de ataques, auténticas acciones de kamikazes porque las fuerzas de seguridad suelen responder abatiendo al atacante.

Israel responde con dureza y recurre al uso de munición real. Organizaciones como Amnistía Internacional denuncian el excesivo uso de la fuerza e incluso hablan en ocasiones de “ejecuciones extrajudiciales”. Hay muertos, cientos de heridos y detenidos, pero las protestas siguen. En Gaza ya han muerto nueve manifestantes por acercarse a la verja de separación a tirar piedras, todos con disparos en el pecho. En la Gaza también se han producido bombardeos en represalia por el lanzamiento de cohetes y en el último murieron una embarazada de treinta años y su hija de tres años.

Who?

A diferencia de las guerras en Gaza, aquí no está Israel frente a Hamás o Yihad Islámica. Israel se enfrenta al odio cultivado durante décadas de ocupación en el corazón de cada palestino, un odio que ha salido a la luz tras el inicio de los problemas en la Explanada de las Mezquitas. El primer ministro, Benyamin Netanyahu, insiste en que no piensa variar el statu quo y ha prohibido la entrada al lugar santo de cargos oficiales israelíes, pero los palestinos aprendieron hace tiempo que una cosa son las palabras y otra los actos y desconfían del dirigente conservador, cuyo gobierno está en manos de partidos ultranacionalistas que dependen del voto de los colonos. 

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