Ilustración de Cinta Fosch

En la muerte de George Steiner

Recorrido onírico por ideas literarias y ciudades presentes en la obra del maestro extraterritorial

Joan Pau Inarejos

Periodista
09 de Febrero de 2020

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Atenas y Jerusalén ya no son las ciudades más bellas del mundo. Pero, sin ellas, el mundo no sería el mundo. El occidental, claro. El que acaba de perder a uno de sus narradores más inteligentes: George Steiner (Neuilly-sur-Seine, Francia, 1929 - Cambridge, Reino Unido, 2020). 

Sí, narrador, aunque póstumamente reconociera que le faltó valor para crear. Entre el ensayo y la historia, entre la crítica literaria y la filosofía, hay algo con tendencia a desaparecer entre las rígidas categorías del saber. De vez en cuando surgen una suerte de novelistas de las ideas, de poetas de lo civilizatorio, como Steiner. Un tipo de intelectual que convoca por igual adhesiones a su pasión totalizadora, a su erudición seductora, y críticas a su esencialismo y a sus deslices, a su estilo a veces grandilocuente. La misma cosa girada. 

¿De dónde es Herr Francis George Steiner? ¿A qué pertenece? ¿En qué crónica de larga distancia cabría situar a este hijo de judíos austríacos, nacido en la metrópolis parisién, huido a Nueva York y apadrinado por el mundo anglosajón? 

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