Diego Ibarra Sánchez

Líbano culpa a los políticos

El primer ministro ha dimitido, pero no es suficiente. Las calles piden un cambio del sistema tras la explosión en el puerto de Beirut.

Diego Ibarra Sánchez

Fotoperiodista

Ethel Bonet

En Líbano
15 de Agosto de 2020

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Una muchedumbre se agolpa a la entrada de la oficina del mukhtar, el responsable de distrito del barrio beirutí de Gemayseh. Uno de sus colaboradores advierte al grupo de que no se acerque tanto a la pared, porque puede colapsar la repisa exterior de la ventana del piso de arriba. La actividad en la zona es frenética. Philip Merhi, el mukhtar, no ha dormido en una semana. 

—La destrucción es enorme, tanto la física como la psicológica. Los vecinos no vienen a pedir comida, lo que necesitan son vidrios, aluminio para reparar las ventanas de sus viviendas. Me siento impotente —dice Mehri mientras señala una pila de cajas con ayuda humanitaria del Gobierno turco.

La conferencia de donantes de Naciones Unidas para la reconstrucción de Líbano consiguió recaudar más de 250 millones de euros, pero Merhi se pregunta cuándo y a quién llegarán las ayudas.

Un reguero de cristales rotos y escombros bajo edificios en peligro de derrumbe inundan los barrios de Gemayseh y Mar Mikhael, conocidos por ser el centro de la noche libanesa. Un ejército de voluntarios con escobas, recogedores y bolsas de basura está ayudando a limpiar. Asociaciones y oenegés han ocupado los locales y galerías que siguen en pie para utilizarlos como centros de distribución de comida y agua. También asociaciones de padres y profesores se han movilizado para ayudar.

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