Andrés Mourenza

Un país que no aparece en los mapas

Los intentos de construir un Estado independiente en la pequeña región caucásica de Nagorno-Karabaj chocan con los fantasmas de la guerra

Andrés Mourenza

En Grecia y Turquía
20 de Diciembre de 2018

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Entre semana, casi no hay varones en las calles de Stepanakert. Hay mujeres, niños y ancianos, pero apenas hay hombres adultos. Han sido movilizados y enviados al frente, porque el Ejército de Azerbaiyán organiza maniobras militares al otro lado de la frontera. No obstante, es domingo y algunos soldados han recibido permiso y caminan por las calles del centro de Stepanakert, con paso rápido y las pertenencias en una bolsa de plástico de supermercado, en dirección a casa de sus padres o de sus novias o esposas: una visita rápida y vuelta a las trincheras.

Stepanakert es la capital de la República de Artsaj, más conocida como Nagorno-Karabaj, un Estado de casi 150.000 habitantes que no aparece en los mapas. Y, por mucho que sus habitantes se empeñen en hacer su vida con normalidad, la guerra, la amenaza de la guerra, el temor a que pueda volver la guerra, lo domina todo. Los inmensos carteles y murales de los edificios oficiales, la poca presencia de hombres en las calles y el elevado número de prendas de camuflaje militar son un recordatorio no demasiado sutil. La guerra es como una melodía de fondo, un incesante martilleo que uno acaba incorporando a su cotidianidad.

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