Balcanes: el muro invisible de Europa

Personas bloqueadas en los Balcanes denuncian palizas y maltratos por parte de la policía croata. El fotógrafo Pau Coll habla con ellas.

Pau Coll

RUIDO Photo
23 de Mayo de 2019

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Zamir Rezai ha intentado cuarenta veces cruzar la frontera entre Serbia y Croacia, una de las puertas de entrada a la Unión Europea. Cuarenta veces ha sido devuelto a Serbia. Estas devoluciones en caliente, denuncia, conllevaron también palizas, maltratos, robos y destrucción de móviles por parte de la policía croata. Y horas caminando por la nieve. “Estoy muy cansado de estar aquí”, murmulla Zamir, con aire pesaroso. “En un mes, si sigo así, me voy a volver loco”.

Zamir vive en una fábrica abandonada junto a 80 compañeros afganos a las afueras de la localidad serbia de Sid, en la frontera con Croacia. Casi cada noche sale a hacer el game (“el juego”). Así es como llaman entre ellos el cruce de fronteras, porque es como un videojuego: en cada etapa hay miles de obstáculos y un movimiento en falso te lleva de vuelta a la casilla de salida.

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