Samuel Aranda

El ébola, visto a través de diez fotos de Samuel Aranda

"Nunca sabremos las cifras reales de esta epidemia", dice el fotoperiodista

Samuel Aranda

Fotoperiodista
14 de Enero de 2016

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Cubrió durante ocho meses el impacto del ébola en África Occidental para The New York Times y fue uno de los encargos de los que volvió "con más rabia dentro". En este recorrido visual, el fotoperiodista Samuel Aranda comenta la lucha contra una epidemia que ha dejado más de 11.000 muertos y un futuro de incertidumbre en Liberia, Sierra Leona y Guinea, que ahora empiezan su particular posguerra.

 

1. Freetown (Sierra Leona), 19 de septiembre de 2014. Un perro camina en una calle fantasma del centro de la ciudad. Es el primero de tres días de toque de queda decretados por las autoridades para intentar controlar la epidemia.

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Aquellos días conducíamos por la ciudad, que estaba totalmente desierta. Eran los momentos de mayor pánico: la poca gente que se veía estaba muy asustada. Se daban casos de personas que tenían fiebre por otras razones que no eran ébola —malaria o cualquier tipo de enfermedad—, y los tiraban a la calle. Eran situaciones bastante duras. Lo que se ve en la imagen era la tónica de cómo estaba toda la ciudad.

 

2. Freetown (Sierra Leona), 19 de septiembre de 2014. Un trabajador desinfecta con cloro la zona en la que está tendida una mujer con síntomas de ébola.

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Esta foto muestra esas escenas que comentaba antes. La mujer de la imagen no era una vecina que salió de su casa. Venía de los suburbios, a una hora de Freetown. Tenía todos los síntomas del ébola, pero nadie sabía si tenía el virus o no. La habían subido a una moto, el motorista la había llevado a la capital y la había tirado allí, en medio de la ciudad. Llegaron las ambulancias y se la llevaron.

Los trabajadores sanitarios estaban totalmente desbordados. Siempre he sido muy crítico con lo que hizo allí la Organización Mundial de la Salud (OMS), y este es uno de los casos: estos trabajadores, así como los enterradores, llevaban unas furgonetas destartaladas, a veces sin ventanas, mientras en el cuartel general de la ONU había como cien coches todoterreno, nuevos, impecables, que nunca salieron a trabajar. La OMS era la encargada de distribuir toda la ayuda, y llegó mucha, sobre todo a nivel logístico. El ejemplo perfecto de cómo ser un mal profesional lo he visto en la OMS durante la epidemia de ébola.

 

3. Freetown (Sierra Leona), 20 de septiembre de 2014. Un trabajador toma el cadáver de una mujer, supuesta víctima de ébola, en una casa en Freetown, ante la mirada de sus compañeros.

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Este era uno de esos días de toque de queda en los que iban los trabajadores con sus protecciones y con una furgoneta muy antigua, vieja, destrozada, recogiendo cadáveres. Los metían en una bolsa y los cargaban detrás del vehículo. Recogían una media de sesenta a ochenta cuerpos al día.

 

4. Bawa (Guinea), 10 de julio de 2014. Habitantes de Bawa y otra localidad vecina congregados para recibir información del gobernador de la región.

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Bawa era una de las zonas rurales de Guinea que se resistieron a la entrada de los médicos, que eran principalmente de Médicos Sin Fronteras (MSF). Eran comunidades cerradas, que llegaron a destrozar las carreteras e hicieron barricadas para impedir el paso porque pensaban que los blancos estábamos trayendo el ébola. Hubo incluso un ataque a un equipo médico: murieron ocho personas degolladas.

Aquella era la primera vez que esa comunidad dejaba entrar a los médicos. El gobernador de la región tomó las riendas y fue en persona. Allí estaba dando una charla. Repartieron jabón y botes de cloro, e intentaban convencerlos para que dejasen trabajar a los médicos occidentales.

Este fue un problema muy serio en Guinea. En esta zona del país tienen un tipo de creencias religiosas y culturales muy ancestrales. También es un área francófona y se nota ese punto de desconfianza hacia los blancos, producto de la colonización.

 

5. Koundony (Guinea), 9 de julio de 2014. Trabajadores de la Cruz Roja trasladan a Koundony el cuerpo de Marie Conde.

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Esta foto es del primer viaje que hice. Fue el primer día que salí  y de las primeras veces que veía a una víctima de ébola. Un equipo de Cruz Roja llevaba el cuerpo de esta mujer a la aldea en la que vivía, donde estaban los familiares esperando para enterrarla. Los trabajadores no llevaban trajes porque era al principio de la epidemia y no acababa de estar muy reglado cómo tenían que protegerse. Murió mucha gente que trabajaba en el sistema de salud porque no cumplía los requisitos de seguridad. Luego se pusieron mucho más serios.

En Sierra Leona los cuerpos se enterraban normalmente en fosas comunes. Ponían a todos los muertos juntos, aunque no estuviese confirmado que tuvieran ébola. Como no podían hacer las pruebas, trataban a cualquier persona como si hubiera sido víctima del virus. Por eso, nunca sabremos las cifras reales de la epidemia de ébola. Los datos son los de aquellos que dieron positivo en los centros de tratamiento, pero luego está toda la gente que fallecía y era directamente enterrada. Nunca sabremos la cifra; estoy seguro de que es mucho mayor.

 

6. Macenta (Guinea), 2 de noviembre 2014.- Trabajadores de MSF salen a ayudar a una mujer supuestamente infectada de ébola, llegada desde una aldea en la frontera con Liberia.  

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Aquí estábamos haciendo entrevistas en la puerta del hospital de MSF. Llegó un motorista, tiró a la mujer que llevaba detrás y se fue a toda prisa. Como había tenido contacto con una supuesta infectada, habría tenido que seguir los protocolos de control.

Al contrario de lo que ocurría con la OMS, ver cómo trabajaba MSF era lo único que daba esperanza en esa epidemia. La dedicación de todo el equipo, cómo trabajaban sin descanso día y noche... Tenían un nivel de profesionalidad digno de admirar.

 

7. En el mismo lugar: Macenta. La mujer murió aquella misma tarde.

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La mujer que trajo el motorista ingresó en el hospital en estado muy crítico y luego mejoró, pero finalmente murió al cabo de dos o tres horas.

 

8. Makeni (Sierra Leona), 27 de septiembre de 2014. - La pequeña de 4 años Mariattu Kanu, infectada con el ébola, yace en el suelo en una habitación donde aislaban a los enfermos. Al fondo, el cadaver de otro niño.

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Había lugares en los que MSF había formado a enfermeros y personal y estaban bien coordinados. Y luego había otros, como Makeni, donde todo era un caos. Esta foto es de allí. Utilizaban el edificio que antiguamente era la maternidad para aislar a los posibles infectados. A las personas con síntomas, simplemente las encerraban con un candado. Y lo que hacían para bajar la fiebre era dar manguerazos de agua fría. MSF nos había avisado de que la situación era muy desesperada, las enfermeras trabajaban con medios absolutamente mínimos. A las 72 horas de publicarse el artículo, la embajada estadounidense les hizo llegar material. Fue de los pocos momentos bonitos que viví allí.

 

9. Kailahun (Sierra Leona).- El italiano Luca Zaliani, de MSF, en un hospital de campaña de la organización.

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Luca había estado todo el día conmigo, enseñándome cómo funcionaba el hospital. Era un tipo con mucha energía, muy alegre, y de repente se derrumbó. Había perdido bastantes pacientes ese día. La situación era brutal y lo que hacía MSF ahí era de verdad espectacular. No eran solo profesionales, eran pasión pura: no descansaban nunca, siempre al pie del cañón. Y había mucha humanidad, no solo los aislaban y los trataban. Por ejemplo, las comidas se daban en una zona en la que no había contacto físico pero podían hablar: los platos se empujaban a través de una mesa de madera, pero estaban cara a cara. Les ponían música, les daban una radio... Todo iba mucho más allá de un tratamiento médico convencional, era también un tratamiento humano.

 

10. Freetown (Sierra Leona), 21 de septiembre de  2014.- Tumba de la enfermera Marian Sebay en la barriada de Kolleh Town, donde se abrió una fosa común.

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En este lugar habían creado una fosa común al lado del huerto de la comunidad, donde la gente cultivaba y tenía animales. Llegaron las autoridades y empezaron a enterrar cadáveres allí. No había ninguna barrera que impidiera a los niños entrar, y los cerdos que criaba la comunidad rebuscaban por allí. Era una favela gigante con una fosa común en medio. Más adelante se puso una barrera.

Y una reflexión final

¿Quién va a ir ahora a Sierra Leona o Liberia? Aunque sean de los países más bonitos en los que he estado en mi vida, es muy difícil limpiar la imagen que ha dejado el ébola.

Este ha sido uno de los encargos de los que he vuelto con más rabia dentro. Era muy salvaje. He estado en muchas crisis y conflictos y ves que más o menos la gente trabaja, mejor o peor. Pero lo del ébola ha sido una cosa increíble: lo que vi en la OMS fue inoperancia y falta de profesionalidad total.

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