Nuria López Torres

El laberinto de las desapariciones

La soledad de las familias que buscan a sus hijas desaparecidas en México

Nuria López Torres

Fotógrafa documentalista
29 de Marzo de 2018

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Amariany, Fabiola, Nayeli. Rocío, Lorena, Amanda. Angélica, África. Y así hasta más de siete mil nombres, los de las mujeres y niñas que se calcula están desaparecidas en México. Muchas de ellas acaban en redes de trata de mujeres con fines sexuales, mientras sus familias luchan por encontrarlas en un laberinto donde se enfrentan, a menudo, a la pasividad o complicidad de las propias autoridades.

“Las desapariciones y la trata de mujeres son dos temas íntimamente relacionados en México”, explica la fotógrafa Nuria López Torres. Sus imágenes sobre este tema reflejan no solo la situación de las chicas explotadas, sino la soledad de las familias que buscan a sus hijas, muchas veces incluso abandonando sus trabajos y dedicando sus recursos a investigar por su cuenta. “Algunas tienen que pagar de su bolsillo hasta los folios para imprimir el proceso”, explica. Su trabajo recoge testimonios de familiares que denuncian incompetencia, complicidad y corrupción por parte de la policía.

En esta selección de imágenes comentadas, Nuria López Torres nos adentra en la situación de seis familias mexicanas cuyas hijas desaparecieron en distintas circunstancias.

1. lorena ivone

Los padres de Lorena Ivone buscan a su hija desde septiembre de 2015, cuando desapareció de camino al trabajo en el estado de México. Tenía 25 años. Hacía poco que se había separado de su marido por malos tratos y había regresado a casa de sus padres con su hijo, de dos años. Su intención era retomar la carrera de Derecho en la universidad.

Los familiares de la joven emprendieron sus propias investigaciones: creen que fue su esposo quien la secuestró y la vendió. Llegaron a visitar los clubes donde algunas personas dijeron haberla visto. También reunieron algunos indicios, como vídeos tomados por cámaras de cajeros automáticos que supuestamente implicaban al marido. Creen que los responsables de la red de trata están explotando sexualmente a Lorena en Yucatán. Pero no han podido localizarla.

 

En la que era la habitación de Lorena duermen ahora su hijo y una de sus hermanas. En la fotografía colocada sobre un sofá aparece retratada en la fiesta de su decimoquinto cumpleaños, una celebración muy importante en México. El padre de la joven era pastelero, pero dejó temporalmente su trabajo y se dedicó a investigar el paradero de su hija.

 

2. ANAYELI

En esta imagen aparecen los padres de Anayeli, desaparecida en octubre 2015 en el estado de México, cuando tenía 23 años. Salió de casa muy temprano por la mañana para ir a buscar a su marido, agente de policía. Nadie la volvió a ver.

Los padres de la joven también han llevado a cabo su propia investigación: piensan que en el caso están implicados su yerno y otros miembros de la policía. Pero no saben si a Anayeli la han vendido y es víctima del tráfico de personas, o si la han matado. Aseguran que son los propios agentes, compañeros de su yerno en la Policía, quienes están tapando lo ocurrido. Las diligencias están abiertas, pero el caso lo van pasando de una procuradoría (fiscalía) a otra. En función del estado, los trámites se pueden quedar estancados.

 

Anayeli, su marido y sus dos hijos vivían con los padres de ella, ahora a cargo de los pequeños. En la fotografía de la izquierda aparece Karla Patricia, de cinco años, bajando las escaleras del salón de casa de sus abuelos. Los familiares de Anayeli son muy religiosos: siguiendo la tradición, tienen un altar en su casa con motivos religiosos e imágenes de sus muertos y seres queridos desaparecidos.

 

3. ROCÍO ITZEL

La madre de Rocío Itzel, desaparecida en noviembre de 2015, cuando tenía 15 años, está sentada en la que era la cama de la joven. Su hija salió por la mañana para ir a ayudar a su tía al puesto de verduras en el mercado y nunca llegó a su destino. Creen que a la adolescente la tenían fichada y fue un “levantón”, un secuestro. La madre tiene pocos recursos y no pudo hacer gran cosa por su cuenta, no pudo investigar. Pegó carteles y denunció el caso, pero no logró hacer más.

Rocío había dejado los estudios. Pocas semanas antes de su desaparición, su madre la había convencido para empezar a estudiar inglés en una academia. La mujer descarta que su hija huyera con un novio: asegura que no tenía pareja, que no salía nunca, que estaba siempre en casa. Estaba ilusionada, dice, por empezar a estudiar inglés.

 

En la pared de la esquina donde dormía Rocío había marcas con los labios de la adolescente y algunas pintadas con su nombre. En la habitación solo tenía su cama y su muñeco. Era una estancia que servía de cocina, comedor y dormitorio de la chica.

 

4. NAYELI

Nayeli desapareció en 2011, con 19 años. Su madre, María Eugenia, está convencida de que su novio, vinculado con la delincuencia, la vendió a algún proxeneta. Ha movido cielo y tierra para buscar a su única hija: ha ido a televisiones, ha concedido entrevistas...

Igual que muchas familias de desaparecidas, ha hecho sola gran parte de la investigación que debería haber llevado a cabo la Policía. Regenta un restaurante y tiene más recursos económicos que, por ejemplo, la madre de Rocío: ha podido invertir más tiempo y dinero en la búsqueda.

 

Nayeli es la única hija de María Eugenia, madre soltera, y tenía una perrita, Linda. En la imagen (derecha), un álbum de fotos que la joven dedicó a su madre con momentos de las últimas vacaciones que habían pasado juntas.

 

5. FABIOLA

A Fabiola la secuestraron en 2012 en el municipio de Escatepec, en el estado de México, tras acudir a una entrevista de trabajo. Su hijo, Tadeo, de siete años, aparece en la imagen en la puerta de su casa. Según las investigaciones de la familia, la madre del pequeño está siendo explotada sexualmente en Ciudad Juárez.

La “levantaron” por el método del anuncio: vio una oferta de trabajo en uno de los muchos carteles que hay solicitando cuidadoras o empleadas domésticas. Llamó y la citaron para una entrevista: nunca regresó. La familia ha hecho una investigación extremadamente exhaustiva y el caso ha sido muy mediático. La joven pudo acceder a un teléfono en dos ocasiones: en una de ellas lo dejó descolgado y su familia pudo escuchar todo el ruido y jaleo. La segunda vez, llegó a contarles que la estaban traficando en Ciudad Juárez. La madre de Fabiola, Rosa María, ha denunciado la pasividad e incluso complicidad de la Policía.

 

La madre y dos hermanos de Fabiola han reunido infinidad de pistas para localizarla, pese a lo cual no ha sido rescatada. Han contratado detectives privados, han recorrido burdeles en Ciudad Juárez... También han difundido carteles con la imagen de la joven en los que ofrecen recompensas por conocer su paradero (izquierda). La información que han reunido se amontona en informes; hay incluso retratos robot de los hombres que retienen a Fabiola (derecha).

 

6. AMARIANY

Amariany, de 18 años, desapareció en febrero de 2012 en el estado de México. Salió de la escuela para ir a recoger unas fotografías de su graduación, pero nunca llegó. Estaba a punto de empezar la universidad.

Su madre dice que la engañaron con el método del enamoramiento. Unas semanas antes de que desapareciera, notó que tenía un comportamiento raro. La madre pensó que serían cosas de adolescentes. Tras la desaparición, dieron con el hombre que la enamoró. La Policía lo llegó a investigar, pero consideró que no había pruebas suficientes. Más tarde la familia descubrió que el tipo estaba relacionado con el crimen organizado.

 

Amariany era muy buena estudiante. Hacía deporte, tenía en su habitación muchas medallas que había ganado jugando a fútbol y también hacía atletismo. En la imagen, su madre llora en la que era la habitación de su hija. Tenía entre otros objetos una pequeña figura de la virgen de Guadalupe, patrona de México. También en este caso la familia dedicó muchos recursos a la investigación: tuvieron que pagar un dineral por cosas como obtener el listado de llamadas telefónicas de su hija.

Para una explicación en profundidad sobre el tema de la trata, lean este reportaje de Majo Siscar y Nuria López Torres.

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