Elena del Estal

Las tres bodas de las newari

La fotógrafa Elena del Estal nos acerca al ritual que busca proteger a las mujeres newari del estigma de la viudez

Elena del Estal

Fotoperiodista
22 de Marzo de 2018

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La mayoría de las mujeres newari, la comunidad originaria del valle de Katmandú (Nepal), se casan tres veces en su vida.

Primero, de muy niñas, con una fruta. Antes de alcanzar la pubertad, con el sol. Y cuando ya son jóvenes adultas, con un hombre. Estos matrimonios son parte de una costumbre ancestral que tiene como objetivo proteger a las mujeres: los dos primeros representan bodas con el dios Vishnu. La tradición sostiene que, de este modo, nunca quedarán del todo viudas y evitarán así el estigma que la viudez acarrea hasta hoy en Nepal y la vecina India.

La fotógrafa Elena del Estal ha seguido de cerca cada una de las bodas que tejen este ritual. Su proyecto, que comenzó en 2013, pone el foco en la belleza de una tradición que pervive entre esta comunidad que habitaba desde tiempos remotos el valle de Katmandú. Se calcula que en Nepal hay cerca de 1,3 millones de newaris, cuyas tradiciones, basadas en una mezcla de creencias hinduistas y budistas, perviven hasta hoy.

“Esta no es una historia de matrimonio infantil”, subraya la fotoperiodista. “Parece que al hablar de esta zona del mundo siempre nos centramos en lo doloroso, en que hay muchas historias feas; esta vez, quería centrarme en la belleza”. En un recorrido a través de quince fotografías comentadas, Elena del Estal nos abre las puertas a uno de los rituales más luminosos y festivos para las mujeres newari.

1. BEL BIBAHAR

Las niñas newari celebran su primer matrimonio, el Bel Bibahar, cuando tienen entre 4 y 7 años. En esta ceremonia se casan con el bel (membrillo de Bengala), una fruta típica del Sur de Asia que representa al dios hindú Vishnu. Según la tradición, Vishnu las protegerá y bendecirá con una vida feliz.

En esta imagen la pequeña Sanridhil, de cinco años, está rodeada por las mujeres de su familia durante la celebración de su Bel Bibahar en la localidad de Bhaktapur, cerca de Katmandú. El ritual tiene lugar en grupo: las otras dos niñas que están con las mujeres también celebraban aquel día su matrimonio con el bel.

 

Durante la ceremonia se utilizan flores, dulces, velas o incienso, bendecidos previamente por un sacerdote hindú, que guía la celebración. El ritual no se hace en el templo, sino en casas particulares o en algún centro comunitario que haya en el pueblo.

 

En esta fotografía aparece Onusha, de siete años, mientras se prepara junto a su madre y su tía para la ceremonia. Salvo el papel del sacerdote, en el resto del rito son las mujeres —las madres, las tías— las que llevan a cabo todos los preparativos. Los adornos que luce la pequeña son bisutería tradicional newar.

Cuando vi este ritual por primera vez me llamó la atención lo festivo del ambiente: las niñas estaban felices porque las vestían y maquillaban como princesas.

 

Esta imagen muestra cómo varias mujeres pintan los pies de las niñas de rojo, el color típico en Nepal para las celebraciones y las bodas. Todas las pequeñas van de rojo y oro.

 

La pequeña Shreesha, de siete años, sujeta junto a su padre un bel, representación del dios Vishnu, durante la ceremonia que simboliza el matrimonio. El fruto que recibe la niña ha sido antes bendecido por el sacerdote. 

Toda la ceremonia es muy festiva. Siempre que he preguntado a mujeres adultas sobre su Bel Bibahar, me han respondido con recuerdos bonitos.

2. GUFA

La ceremonia del Gufa dura trece días y debe llevarse a cabo antes de que las pequeñas tengan su primera menstruación. Las niñas deben pasar doce días en una habitación oscura en su propia casa: no se les permite mirar al sol ni a ningún hombre. Durante ese periodo solo reciben la visita de otras niñas y de las mujeres de su familia. El día decimotercero están preparadas para el ritual llamado bahara: salen al aire libre y, por fin, se les permite ver la luz del sol. Esto simboliza su segundo matrimonio.

La fotografía está tomada en la localidad de Bhaktapur, en el exterior de la habitación donde la pequeña Anshu, de nueve años, pasó doce días a oscuras. Aquel era el día número trece y la niña iba a celebrar su boda con el sol en un ritual simbólico.

 

En el último día del Gufa, las pequeñas se preparan para su boda con el sol. La imagen muestra a Anshu peinándose en su habitación. Durante los doce días previos, las mujeres de su familia le han hablado sobre temas como la menstruación y todo lo que consideran que debe saber una mujer para su vida adulta.

 

Purnima, también de nueve años, es vestida por su tía y su prima en su casa de Bhaktapur, en el día decimotercero de su Gufa. En esta ceremonia, igual que ocurre en el Bel Bibahar, el sol representa al dios Vishnu.

 

Purnima, cubierta con un pañuelo para evitar que le dé la luz directamente, es llevada por las mujeres de su familia desde la habitación oscura en la que ha pasado casi dos semanas hasta la azotea de su casa. Allí se celebrará el bahara, como se conoce a este matrimonio simbólico.

 

Las mujeres de la familia destapan a Anshu durante el bahara en la azotea de su casa de Bhaktapur. Esta es la primera vez que Anshu ve la luz del sol directamente después de los doce días sin salir de una habitación a oscuras.

En esta ceremonia no participa ningún hombre: no hay sacerdote, son las propias mujeres quienes llevan a cabo todos los ritos y guían a la niña. Solo cuando todo ha terminado llegan los hombres para dar regalos a la pequeña, y comen todos juntos.

Tras este ritual, la vida de las niñas sigue como hasta entonces. Lo que cambia es que, a partir de aquí, ya tienen más conocimientos sobre lo que les va a pasar cuando sean mujeres.

3. CONCERTADO O POR AMOR

Como en el resto de Nepal, los matrimonios en la comunidad newari pueden ser concertados entre dos familias, o por amor. El que muestra la imagen era el segundo caso: Sujata, la novia, y Shiva, el novio, tuvieron la suerte de enamorarse y pertenecer a la misma casta y comunidad, la de los newari, así que no hubo impedimentos para el enlace.

Las celebraciones que rodean a estas bodas duran dos o tres días; este era el segundo día. La víspera había estado ella sola con su familia. Un día después llegó la familia de él y contrajeron matrimonio. Ella no tenía hermanas, así que la mujer que la acompaña a su izquierda es su cuñada. Durante la ceremonia, la pareja intercambia objetos que han sido previamente bendecidos por el sacerdote.

 

El matrimonio de Sabina y Anil, en cambio, fue concertado. Ella estaba triste, él parecía atemorizado. La imagen la tomé durante la celebración de su boda en la casa de la familia de Sabina en la localidad de Hattigauda, en 2016. Según la tradición newar, la novia debe dar tres vueltas alrededor del novio y luego colocarle un collar verde,  llamado mala, alrededor del cuello.

 

Tras el matrimonio, la esposa deja su casa familiar y va a vivir con la familia de su marido. Aquí Sabina estaba compartiendo los últimos momentos en su habitación con su hermana y su madre, antes de trasladarse a su nuevo hogar.

Hoy, Sabina y Anil tienen una hija y no dejan de compartir fotos suyas en las redes sociales.

 

En el caso de la boda por amor de Sujata y Shiva, también ella tuvo que despedirse de los suyos para trasladarse a casa de los familiares de su nuevo marido. La fotografía recoge el momento en que la madre de Shiva da la bienvenida a Sujata a su nueva casa familiar, en la localidad de Bhaktapur, en el segundo día de celebración de la boda.

 

El tercer día es ya una fiesta con la familia de él, tras la llegada de ella a su nuevo hogar. En la imagen, Sujata baila con su familia política. Es el último tramo de una celebración que, además de marcar el comienzo de una nueva vida para la mujer, cierra la cadena de rituales matrimoniales reservados para las newari desde que son niñas.

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