Madres obligadas a okupar

Se inscribieron para obtener una vivienda de alquiler social porque no tenían recursos. Sin éxito. Hasta que no pudieron más y okuparon pisos públicos en Lisboa.

Gonçalo Fonseca

Fotógrafo documental
03 de Septiembre de 2020

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Salarios bajos y alquileres que se han disparado en los últimos años por el auge del turismo: en Lisboa, este caldo de cultivo —que se repite en otras ciudades europeas— ha hecho que alquilar una vivienda digna quede fuera del alcance de muchas familias que sobreviven con un sueldo mínimo. La okupación de viviendas públicas vacías ha sido, para algunas personas trabajadoras, el recurso para obtener un techo en mejores condiciones. 

Muchas de ellas son madres solteras migrantes, que han tomado la drástica decisión de okupar casas vacías para dar una vida mejor a sus hijos. Durante un año, el fotógrafo portugués Gonçalo Fonseca se adentró en la vida de varias de estas madres en Lisboa y también en las consecuencias que la pandemia tuvo para ellas. A algunas el estado de emergencia les dio el reconocimiento de trabajadoras esenciales a ojos de la sociedad: empleadas en hospitales, en residencias o en el cuidado de ancianos, trabajadoras de supermercados… Arriesgaban su salud a diario y eran aplaudidas desde los balcones. Pero su situación de precariedad no mejoró, dice Fonseca. A otras, la pandemia las dejó directamente sin empleo.

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