Supervivientes del genocidio yazidí

El testimonio del horror sufrido por yazidíes a manos de Estado Islámico, recogido en los retratos del fotoperiodista Sergi Cámara

Sergi Cámara

Fotógrafo documentalista
01 de Agosto de 2019

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Donald Trump recibió el pasado 19 de julio en la Casa Blanca a varios defensores internacionales de la libertad religiosa, entre los que se encontraba la yazidí Nadia Murad. La activista ganadora del Premio Nobel de la Paz 2018 trató de explicar mediante su testimonio la situación de persecución en que se encuentra su comunidad, una minoría religiosa preislámica y de ascendencia kurda que puebla el noroeste de Irak. Hace justo cinco años, el 3 de agosto de 2014, los yazidíes fueron atacados por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) al ser considerados herejes. Murad, al igual que otras miles de mujeres, fue secuestrada y convertida en esclava sexual. 

—Mataron a mi madre, mataron a mis seis hermanos.

—¿Dónde están ahora?

—Los mataron. Están en las fosas comunes en Sinyar.

La desconcertante indiferencia y falta de empatía del mandatario estadounidense se hizo viral a pocos días del quinto aniversario del genocidio yazidí, término con el que Naciones Unidas calificó las atrocidades perpetradas por Estado Islámico (EI) contra dicha comunidad. Durante los primeros días de agosto de 2014, grupos de yihadistas saquearon pueblos y secuestraron a buena parte de sus habitantes para convertirlos en sirvientes, soldados o esclavas sexuales. En apenas un par de jornadas el futuro de miles de yazidíes quedó truncado para siempre.

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