Marta Martínez

De las pastillas a la heroína

Amy Shemberger tomaba opioides recetados para su dolor de espalda. Se enganchó a la heroína, perdió a su pareja y acabó en la cárcel.

Marta Martínez

Desde EE.UU.
25 de Enero de 2018

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Una mañana de 2011 Amy Shemberger se despertó en su casa en un suburbio de Chicago con la peor gripe que nunca había tenido. O eso creía. Sentía escalofríos y náuseas. Le dolía todo el cuerpo y no paraba de estornudar. Se levantó para atender a Noah, su hijo de dos años que no dejaba de llorar, y llamó a su pareja, Peter, para contarle que estaba enferma. Al describirle los síntomas, Peter se burló de ella:

—Lo que tienes es el mono, tonta.

Meses después de dar a luz a Noah, Amy había regresado al gimnasio para perder peso y se había lesionado la espalda: dos hernias discales. Dado que su lesión no se podía operar, el médico le recetó opioides para el dolor: unos fuertes calmantes derivados del opio —como la morfina y la heroína— que han desatado una crisis de adicción y sobredosis en Estados Unidos.

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