Nuria López Torres

Hijas de ningún dios

El negocio del tráfico de mujeres para su explotación sexual en México

Nuria López Torres

Fotógrafa documentalista

Majo Siscar

Reportera
29 de Marzo de 2018

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Un gramo de cocaína se vende, se consume y se acaba. A una mujer se la puede vender veinte, treinta o cuarenta veces al día. Y otras cuarenta más al día siguiente. La explotación de personas es una de las actividades delictivas más jugosas del mundo. Un negocio que arrebata la condición humana a sus víctimas para convertirlas en meras mercancías. En México, un país roído por el crimen organizado, los tratantes campan impunemente y la esclavitud sexual es el destino de muchas mujeres desaparecidas.

“Se habrá ido con el novio”, le dijo la policía a María Soledad Sánchez cuando fue a denunciar que su hija Aylin, de catorce años, había desaparecido al bajar a comprar la cena. No importó que una vecina hubiese visto cómo tres tipos la subían a un coche a la fuerza. El protocolo de la Fiscalía dice que deben pasar 72 horas para presentar una denuncia por desaparición. Cuando pasaron esos tres días, le volvieron a repetir que a lo mejor la adolescente estaba embarazada y que se había ido por gusto.

María Eugenia tampoco sabe qué pasó con su hija Diana Angélica, desaparecida a su vez a los catorce años. Los testimonios se repiten: el de las madres de Aylin y Diana Angélica, el de la madre de Nayeli, el de la hermana de Mónica. Todas ellas son jóvenes desaparecidas a las que las autoridades no buscan. O en algunos casos fingen hacerlo, pero sin resultados.

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