Anna Surinyach

La calle que se construyó sobre la basura

Puente Nayero es un humilde entorno urbano que plantó cara a la violencia en Colombia

Anna Surinyach

La fotografía

Marta Arias

En movimiento
18 de Enero de 2018

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Debajo de la gravilla de Puente Nayero hay una historia de pobreza, violencia y dignidad. Un palimpsesto construido capa a capa durante los últimos setenta años. Una calle que era un puente y que hoy está libre de la violencia que la convirtió en uno de los lugares más peligrosos de Colombia.

Abajo del todo, en la base, los restos de madera recuerdan cómo los primeros desplazados a causa de la violencia empezaron a dar forma a esta fantasía urbana. Un estrato por encima se amontonan toneladas de basura que hablan del paso de los moradores que llegaron después a este barrio de Buenaventura, en el oeste de Colombia. La penúltima capa, algo más delicada, descubre algún que otro órgano humano como herencia de las “casas de pique” en las que hasta hace pocos años se torturaba y desmembraba a personas. Y arriba, la gravilla inconsistente que asfalta este “espacio humanitario”, como se le conoce aquí: un entorno urbano en el que ha desaparecido la violencia.

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