Ilustración de Cinta Fosch

Lo que pasa en Alaska no se queda en Alaska

La trinchera de la ciencia contra el negacionismo climático de Trump

Alberto Arce

En nota roja
04 de Julio de 2019

Comparte:

I. El amanuense del clima ante el avance de las hordas bárbaras

A Rick Thoman (Lancaster, Pensilvania, 1961) siempre le ha fascinado el frío. Casi tanto como le decepciona la política. De su infancia recuerda que esperaba el momento en que su familia ocupaba la sobremesa con el final de la guerra de Vietnam o el escándalo del Watergate para recogerse en su afición por colocar termómetros, dibujar gráficos con los datos obtenidos y forrar las paredes de su cuarto con ellos. Nunca imaginó que, medio siglo después, esa misma pasión escapista por sistematizar desviaciones y anomalías en la temperatura acabaría arrojándole a la primera línea de otro combate de alcance global y en la resistencia a otro presidente mentiroso. Que desde una discreta oficina de la Universidad de Alaska en Fairbanks, centro geográfico de la taiga estadounidense, encontraría sentido a sus lecturas infantiles. Que desde Alaska como lugar Ártico habitado y en desarrollo, y gracias a su relación con la temperatura, aportaría él mismo una serie de miradas al relato de la última frontera habitada. Por ejemplo, a su relación con la hoguera que el ser humano enciende para sobrevivir en el frío, para, pretendidamente, desarrollar su economía.

Para leer este contenido tienes que ser socio

Si te interesa lo que pasa en el mundo, esta es tu revista. Estamos en web y en papel.