La guerra civil en Sudán se encamina a cumplir tres años sin que el mundo le preste apenas atención, pese a haber desencadenado una de las peores crisis humanitaria del planeta, con más de once millones de personas desplazadas y amplias zonas del país en riesgo de hambruna. Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), milicia enfrentada con el Ejército sudanés, anunció esta semana la toma de la ciudad de Kurmuk. Situada en el estado del Nilo Azul y cerca de la frontera con Etiopía, esta zona es clave para las rutas de suministro con el país vecino. La toma de Kurmuk se produce en un momento delicado para el grupo militar. La rivalidad entre el comandante de las RSF, Mohamed Hamdan Dagalo, y un importante líder tribal de la región de Darfur vinculado a las milicias yanyauid, Musa Hilal, han desencadenado combates en el seno del grupo. El pasado lunes, hombres de Dagalo atacaron la casa donde se hospedaba Hilal, aunque éste consiguió escapar.
En paralelo, la violencia contra civiles sigue agravándose. El lunes se produjo un ataque contra el Hospital Universitario de El Daein, en la región de Darfur Este, que dejó 70 muertos y más de 140 heridos, según Naciones Unidas. El bombardeo al hospital, que daba asistencia a más de dos millones de personas, agrava la crisis humanitaria. El conflicto, hunde sus raíces en la disputa por el poder entre dos generales tras la caída del dictador Omar al Bashir. Se calcula que, desde entonces, el conflicto ha acabado con la vida de más de 150.000 personas. La guerra, lejos de terminarse, se recrudece. En este contexto, preocupa el uso masivo de drones contra la población civil. En lo que va de año, al menos 500 personas han muerto por el impacto de drones, según la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos.
También puedes escuchar el rickshaw de esta semana en:
Recibe la actualidad semanal en tu correo
Nos fijamos en los polos de poder y en los rincones olvidados
Escucha episodios anteriores del rickshaw
Consulta el archivo con todos los capítulos de semanas anteiores
Episodios anteriores