La tregua, aunque temporal, permite coger aire a la población iraní, pero no a los millones de libaneses que siguen a merced de los bombardeos israelíes. En un lapso de apenas diez minutos, Israel lanzó una nueva oleada de bombardeos contra más de 100 objetivos repartidos por todo el país. Tel Aviv dijo haber atacado centros militares de Hezbolá y anunció la muerte de Alí Yusuf Harshi, secretario personal y sobrino del secretario general de la milicia chií, Naim Qassem; pero sobre el terreno los ataques aéreos han acabado con la vida de más de 300 personas y casi 2.000 heridos. En poco más de un mes de conflicto, los bombardeos en Líbano se han cobrado la vida de cerca de 1.500 personas, han desplazado a más de un millón —en un país que no llega a los 6 millones de habitantes— y han abierto la veda a una invasión en su frontera sur.
La ofensiva, calificada por Israel como el “mayor ataque” coordinado hasta la fecha, tuvo lugar este miércoles, tan solo unas horas más tarde de que entrase en vigor el alto el fuego entre Irán y su principal aliado, Estados Unidos. La tregua no es un obstáculo para un Benjamin Netanyahu que niega la inclusión de su país vecino en el actual alto el fuego. “Continuaremos golpeando a Hezbolá en cualquier lugar”, dijo el primer ministro israelí a través de un mensaje difundido en redes sociales. Hezbolá, por su parte, retomó este jueves los ataques contra Israel tras una breve suspensión como parte del alto el fuego.
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