“Hay quienes dicen que esta será la cumbre más grande de la historia”, dijo Donald Trump al llegar a Pekín este miércoles. El encuentro entre el presidente estadounidense y su homólogo chino, Xi Jinping, no ha sido una visita más en la agenda diplomática de Estados Unidos. Después de años de guerra comercial y cruces de acusaciones, ambas potencias buscan mejorar sus relaciones, pero el desgaste de la guerra en Oriente Medio y la creciente presión del sector republicano a escasos seis meses de la celebración de las elecciones de medio mandato parecen inclinar la balanza hacia China. Mientras Trump se ha dedicado —y se dedica— a amenazar y atacar allí donde sea necesario para cumplir con sus objetivos políticos y económicos, China expande su área de influencia por el mundo gracias, entre otras cosas, a una extensa red de acuerdos comerciales.
Washington ha dejado de ser el socio preferencial de muchos países para dar paso al gigante asiático. Actualmente, alrededor del 70% de los países del mundo comercia más con Pekín que con Estados Unidos, algo que permitió a China terminar el 2025 con un superávit pese a la guerra arancelaria emprendida por Trump —además de asegurarse el acceso a recursos estratégicos, vitales para la carrera tecnológica que ambas potencias se disputan—. Ambas también luchan por el dominio de la Inteligencia Artificial. Trump viajó acompañado de empresarios como Elon Musk, dueño de Tesla, X y SpaceX; Tim Cook, director ejecutivo de Apple; o Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, el mayor fabricante de microchips del mundo. La cumbre entre ambos líderes ha servido además para hablar sobre dos grandes conflictos. Por un lado, Irán. Trump buscó aprovechar esta ventana de diálogo para que su homólogo —principal comprador del petróleo iraní— presione al régimen y desencalle el paso de buques por el estrecho de Ormuz. Mientras tanto, Pekín puso sobre la mesa la cuestión taiwanesa. China considera que la isla le pertenece y busca que Estados Unidos —principal aliado de Taiwán— rebaje su apoyo militar. Una mala gestión del asunto puede conllevar una escalada de las tensiones e “incluso al conflicto”, advirtió el mandatario chino durante la cumbre. Por el momento, Trump ha retrasado la venta a Taiwán de armas por valor de 13.000 millones de dólares.
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