“Me encanta el trabajo que hacéis, pero no tengo tiempo para leeros”.
Cada tanto nos llega un correo de este tipo a nuestra bandeja de entrada. Son mensajes de nuestros suscriptores, de socios y socias que creen en un periodismo reposado, tanto en la forma en que es concebido como en la manera en que se consume, pero a veces ni los más creyentes consiguen sobrellevar el ritmo de un mundo en ebullición. Es una afección de nuestro tiempo, un mal que, por poco que me complazca admitir, también sufrimos los miembros de 5W. Nos intentamos rebelar pero es difícil escapar a él.
—Muchas personas no leen lo que publicamos —es una de las reflexiones que nos asaltan frecuentemente.
—Tenemos que crear más contenido en redes sociales —es la conclusión a la que normalmente llegamos.
5W nació en las redes al calor de la crisis del periodismo, pero nuestra manera de hacer periodismo encuentra cada vez más obstáculos para hacerse hueco entre el público general. La revista fue fundada por reporteros, corresponsales y fotoperiodistas que aprendieron a contar el mundo pisando allí donde ocurrían las cosas. Un modo de hacer que requiere tiempo y dinero, recursos que hoy escasean. Seguimos convencidos de que el periodismo bien hecho, riguroso, crítico y de largo recorrido es imprescindible para entender el mundo, pero no somos ajenos a la realidad. Por eso cuando alguien de la redacción sugirió que quizá una solución para llegar a todos esos lectores y lectoras que aún no saben de nuestra existencia era comenzar a crear más vídeos para redes sociales, el resto lo recibimos con una mezcla de curiosidad y recelo.
Las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental para estar conectados con la actualidad, pero también son motores para la desinformación y los análisis simplistas. ¿Cómo contar entonces el mundo sin caer en el clickbait? ¿Es posible condensar en un minuto la guerra en Oriente Medio, o la persecución de los rohingyas en Myanmar, o la crisis humanitaria en Haití? Estas eran algunas de las cuestiones que más nos preocupaban, pero entre tantas dudas había una pregunta aún más difícil de responder: ¿Quién de nosotros iba a ponerse delante de la cámara?
Te cuento un secreto. En mayor o menor medida todos los integrantes de la redacción compartimos un cierto recelo a aparecer en vídeo, bien porque algunos se sienten más cómodos detrás de la cámara o bien porque otros prefieren que sean sus textos los que hablen por ellos.
— ¿Por qué no lo hace Javi? —sugirió Anna Surinyach, la editora gráfica—. Ya está acostumbrado a hacer directos.
Se refería a las apariciones en el canal de Twitch de 5W, donde cada cierto tiempo hacía entrevistas. Hubo consenso. Me había tocado.
Perdón, aún no me he presentado. Soy Javier Sánchez, y hace cuatro años aterricé en el equipo de 5W. Inicialmente me iba a encargar de las redes sociales, un mundo que nunca me ha apasionado, pero me sirvió para hacerme un hueco en la redacción. Al poco tiempo llegó mi oportunidad. Me ofrecieron tomar las riendas de El Rickshaw, la newsletter y podcast semanal que cada sábado envíamos a miles de personas y en la que explicamos las noticias más relevantes de la actualidad internacional. En 2024 también comencé a presentar el podcast mensual de 5W. A partir de entonces me convertí en ‘la voz de 5W’. Así suele llamarme Agus Morales, el director. Lo que no sabía es que un tiempo después me convertiría también en ‘la cara de 5W’.
Para alguien como yo, acostumbrado a convivir con el síndrome del impostor, la idea de aparecer en vídeo de forma regular me causaba tanto entusiasmo como terror. Era 2025, y en aquel momento decidimos transformar uno de los productos más queridos y consumidos por nuestra audiencia, el podcast mensual de 5W, en un vídeopodcast.
Necesitábamos algo fresco, lo suficientemente moderno para acercarnos al público joven, uno de nuestros retos en los últimos años, pero lo suficientemente continuista para mantener nuestra esencia. Bautizamos el vídeopodcast como ‘Larga Distancia’, uno de los conceptos que han acompañado a la revista desde sus inicios, creamos un logo y alquilamos un estudio de grabación. Era una realidad: el podcast se ampliaba al vídeo. Habíamos encontrado la manera de explicar el largo aliento en un formato adaptado a los hábitos de consumo actuales.
La idea para redes era aprovechar las grabaciones para publicar vídeos cortos de testimonios a los que entrevistásemos. El primer episodio lo publicamos el 5 de octubre de 2025. Patricia Simón y Jon Lee Anderson estrenaron el estudio. Fue un éxito. El podcast recibió miles de visualizaciones y algunos de los clips en redes sociales superaron ampliamente nuestras expectativas.
Desde entonces hemos producido siete episodios más que hemos dedicado a hablar sobre genocidios, la guerra en Oriente Medio, la crisis humanitaria en Sudán, los ejemplos de resistencia que mueven el mundo o el papel de Europa en el mundo actual, entre otras cosas. Es posible que en el momento en que estás leyendo esto estemos en el estudio grabando el próximo episodio, que se publicará el domingo. Hablaremos con expertos y expertas sobre la ‘Françafrique’, el sistema colonialista que Francia mantuvo durante décadas para sostener su poder en África y que en los últimos años ha saltado por los aires. Si no te lo quieres perder, síguenos en nuestro canal de YouTube o en cualquiera de las principales plataformas de audio. O, si lo prefieres, te esperamos en nuestras redes sociales, que por eso te he contado esto.