El exilio respetado

La Unión Europea abre sus puertas a millones de personas que huyen de la invasión rusa en Ucrania

El exilio respetado
Tania, de 22 años, en el tren que va a Úzhgorod, cerca de las fronteras de Ucrania con Eslovaquia y Hungría. Santi Palacios

*Con la colaboración de Oleh Ohorodnyk, Iryna Feketa y Aleksandra Szarapanowska. El tren atraviesa con mansedumbre los Cárpatos, espolvoreado por copos de nieve que caen sin urgencia pero con determinación, señal indiscutible de que aquí las nevadas son permanentes. En las literas y los pasillos del último vagón se agolpan decenas de personas que huyen de la invasión rusa. Aunque aún no han salido de Ucrania, ya se sienten a salvo mientras miran por las ventanillas el tendido eléctrico y las casas grises y verdes con tejados cubiertos de nieve. Es una mañana melancólica y premonitoria, de sueños entrelazados: el recuerdo reciente de la guerra, la ansiedad por el próximo destino. —Desde que empezó la guerra hemos sufrido mucho estrés. Vivía en un piso en Kiev. Había combates y explosiones alrededor. Las ventanas temblaban. Natalia Shalenko va sentada en la…

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