Ensayo

Me duele Ucrania

Fui corresponsal en Ucrania, donde mi familia ya sufre las consecuencias de la guerra lanzada por Rusia

Me duele Ucrania
Umit Bektas / Reuters

Khrystyna Kinson trabajó durante varios años en Ucrania para la Agencia EFE y actualmente vive en España. La madrugada del 24 de febrero mi abuela Zinaida se despertó en su casa de Kiev (Kyiv) asustada por un ruido estrepitoso que parecía una explosión y alarmas antiaéreas. Ni en sus peores pesadillas se podía imaginar que su ciudad, en plena Europa del siglo XXI, estaba siendo bombardeada. El presidente de Rusia, Vladímir Putin, acababa de atacar Ucrania y decidió hacerlo de noche, mientras todo el mundo dormía. Poco después de las cuatro de la mañana, el Ejército ruso empezó a bombardear bases militares estratégicas y aeródromos de varias ciudades ucranianas. Entre ellas, la capital —mi ciudad natal y la de mi madre— y la ciudad de Mariúpol, donde residen los abuelos de mi pareja. A miles de kilómetros de distancia, suena…

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