La onda expansiva del ataque contra Irán

Hamid Vakili / AbacaPress / ContactoPhoto

La operación militar de EEUU e Israel contra Irán se ha transformado en una guerra regional con consecuencias asimétricas. Este recorrido visual explica cómo ocurrió.

Dar sentido al caos es difícil. Pero los cinco largos días transcurridos desde que Estados Unidos e Israel lanzaron una operación militar contra Irán ya han dejado algo claro: que este no es un ataque supuestamente quirúrgico, definido en el tiempo y el espacio, que no vaya a tener reverberaciones regionales. La anunciada y previsible respuesta de Irán, centrada pero no limitada a objetivos estadounidenses en los países del golfo Pérsico, lleva este conflicto a una nueva dimensión.  

Son tantas las piezas del tablero que se hace difícil discernir el futuro del periodo histórico que se desencadenó con el inicio del ataque, el sábado 28 de febrero. La pregunta ya no es si esto es una guerra regional —lo es—, sino cómo afectará a cada uno de los actores implicados.

Estados Unidos. Envalentonado tras la operación contra Nicolás Maduro en Venezuela, de la que Washington salió más indemne de lo que analistas y voces diplomáticas preveían en un principio, y con otro ataque contra Irán —la guerra de los 12 días del pasado junio— aún fresco en la memoria, Donald Trump se lanzó a una de esas aventuras militares en las había prometido no embarcarse. El sector más aislacionista del movimiento MAGA le pide que no envíe tropas a Irán, una decisión clave para saber cuál será el futuro de este conflicto.

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