Odium

Odiar sin mesura y sin razones aparentes

Odium
Ilustración de C. Fosch

Texto: Lara Hermoso Estás obsesionada. Te gustaría saber el lugar exacto en el que el agente infeccioso entró en contacto con tu cuerpo, el día y la hora en que empezó a parasitar tus células. Te has preguntado una y mil veces cómo pudo incubarse así, agazapado, sin mostrar ni el más mínimo aviso. Tampoco sabes quién te contagió. Buscas respuestas en Google una y otra vez, sabes que es una búsqueda condenada al fracaso, pero es tu placebo. La forma en la que tratas de paliar unos síntomas que se tornan ya insoportables. No hay medicamento capaz de frenar al virus. Y tú odias. Odias sin mesura y sin razones aparentes. Primero odias el tono del despertador, odias la voz de pito con la que el vecino del quinto te saluda cada mañana en el ascensor, odias ir a la reunión de la…

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