Veneno y antídoto

El odio entra en mi biografía sentimental a través de las matemáticas

Veneno y antídoto
Ilustración de C. Fosch

Texto: Marta Orriols El odio entra en mi biografía sentimental a través de las matemáticas. Es mi abuela quien me advierte de la fuerza devastadora del verbo odiar. Odiar no está bien. Tengo ocho años y manifiesto indignada lo mucho que odio a mi profesora. Me ha mandado salir a la pizarra para resolver un problema de cálculo. Hago lo que puedo. Soy menuda y tímida y no albergo en mi interior lógica matemática alguna. Regreso a mi pupitre afligida, y ella me sorprende delante de toda la clase alzándome del suelo y sosteniéndome bocabajo mientras informa a mis compañeros de que he realizado la operación al revés. Odiar es una palabra muy fuerte, insiste mi abuela, pero yo no encuentro otra manera de describir la actitud repudiable de la profesora, mi derrota, la rabia y la necesidad de condenarla.…

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