El coste humano del pescado europeo

Europa consume pescado procedente de territorios afectados por el extractivismo, la ocupación y la contaminación, como el Sáhara Occidental y Guatemala

El coste humano del pescado europeo
Víctor López navega por el estero de Laguna Grande, en el Pacífico sur de Guatemala, donde miles de familias dependen de la pesca artesanal para su sustento. Gianni Esposito

Guatemala y el Sáhara Occidental están separados por 8.000 kilómetros de océano. Guatemala se abre entre el Pacífico y el Caribe; el Sáhara Occidental, frente al Atlántico africano. En Guatemala, el agua muere entre camaroneras, monocultivos y pesca de arrastre. En el Sáhara Occidental, su pueblo exiliado en el desierto sobrevive cerca y a la vez muy lejos de uno de los bancos pesqueros más ricos del mundo. 

Los dos territorios están unidos por una cadena invisible que termina en supermercados, puertos y restaurantes europeos. Las costas de ambos sufren sobreexplotación pesquera; las del Sáhara, además, la ocupación; las de Guatemala, la contaminación. Buena parte del pescado que sale de allí acaba en las mesas europeas y tiene un coste humano a menudo ignorado.

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