Guatemala y el Sáhara Occidental están separados por 8.000 kilómetros de océano. Guatemala se abre entre el Pacífico y el Caribe; el Sáhara Occidental, frente al Atlántico africano. En Guatemala, el agua muere entre camaroneras, monocultivos y pesca de arrastre. En el Sáhara Occidental, su pueblo exiliado en el desierto sobrevive cerca y a la vez muy lejos de uno de los bancos pesqueros más ricos del mundo.
Los dos territorios están unidos por una cadena invisible que termina en supermercados, puertos y restaurantes europeos. Las costas de ambos sufren sobreexplotación pesquera; las del Sáhara, además, la ocupación; las de Guatemala, la contaminación. Buena parte del pescado que sale de allí acaba en las mesas europeas y tiene un coste humano a menudo ignorado.
Contenido solo para socios/as
Otra forma de ver el mundo es posible. Si te haces ahora socio/a, tendrás acceso ilimitado a la web, y recibirás cada año nuestra revista en papel con más de 250 páginas y un libro de la colección Voces.
Suscríbete ahora