Un carpintero en la universidad

El “todos perdimos la guerra” es una trampa argumental que exonera a quienes dieron el golpe

Mi abuelo Carlos, carpintero donostiarra, regaló a mi abuela Pepi una arqueta de madera labrada. Decía que era el trabajo con el que se había licenciado en la Universidad de Deusto, un chiste amargo que yo de niño no entendía. Muchos años después de su muerte supe que aquella universidad había sido un campo de concentración: entre 1937 y 1940, los militares golpistas encerraron allí a 5.000 republicanos. Según la historiadora Ascensión Badiola, murieron 187 por hambre, enfermedades, palizas y torturas.

—En Deusto nos trataban como a animales —me contó a sus 99 años el bilbaíno Luis Ortiz Alfau—. Nos amontonaban en las aulas y nos tenían a pan y agua. Cuatro veces al día sonaba la campana y teníamos que salir, formar y cantar el “Cara al sol”. Si no cantabas fuerte, porrazo en los riñones.

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Ander Izagirre

Ander Izagirre (San Sebastián, 1976) es periodista y autor de libros como Potosí, Los sótanos del mundo, Vuelta al país de Elkano, Plomo en los bolsillos, Subcampeón
Por sus libros y reportajes ha recibido el Premio Kapuscinski, el English Pen Award, el Premio Europeo de Prensa o el Premio Euskadi de Literatura.

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