Es un mordedor infantil en forma de aguacate. Verde claro, de silicona, con el hueso marrón en el centro como si fuera un botón. Se lo regalaron a mi hija cuando nació y lo dejó olvidado en un cajón. No le interesaba lo más mínimo. Sin embargo, el otro día lo rescató y desde entonces el juguete ha resucitado convertido ahora en el más popular. Lo utiliza, desde su estelar reaparición, como si fuera un teléfono. Se lo pone en la oreja e, imitándonos a nosotros, inicia desternillantes conversaciones en las que junta todas las palabras que conoce: hola qué tal vale avión dormir no vale adiós. Se lo lleva a todos lados y así, por la mañana, sentada en su cochecito mientras enfilamos la calle hacia la guardería, la observo pegada a él mientras se hace la ocupada.
Contenido solo para socios/as
Otra forma de ver el mundo es posible. Si te haces ahora socio/a, tendrás acceso ilimitado a la web, y recibirás cada año nuestra revista en papel con más de 250 páginas y un libro de la colección Voces.
Suscríbete ahora