La visión apocalíptica del mundo nos invade. Nuestros comentarios cotidianos destilan que este es el peor de los tiempos, que nunca estallaron tantas guerras, que los horizontes colectivos se han borrado. Anestesiadas y vencidas de antemano, capas enteras de la sociedad —sobre todo en Occidente— han sucumbido a las dotes seductoras del catastrofismo, que se ha revelado como la forma más eficaz de calmar los ánimos revolucionarios. Al otro lado, las almas prístinas que proclaman que el mundo experimenta un progreso constante —aunque con algunos tropezones sin importancia— administran otro sedante público igual de potente, ya que ponen en un pedestal los avances tecnológicos y científicos y desligan el porvenir colectivo de la acción social.
Con la publicación de este nuevo número, Resistencia, —¡y ya van once!—, 5W se moja en uno de los debates del momento. No somos tecnopesimistas ni pensamos que el mundo sea una bola de fuego, pero nuestro diagnóstico es que esta es una era de resistencia. Es necesario resistir ante el auge de los autoritarismos, ante la demagogia de la extrema derecha, ante los intentos de arrebatar derechos individuales y colectivos. Resistir para proteger derechos que pensábamos ya adquiridos, resistir para no dejarse pisar, resistir para reivindicar la dignidad, resistir para avanzar, resistir para que viva la cultura. Es lo que toca: hay que defender la vida. No es momento de relajarse y disfrutar de lo que queda de libertad y justicia social, sino de luchar por ellas, porque si no nos quedaremos sin nada. O con mucho menos.
Este es el índice de una revista que, como siempre, cabalga sobre los lomos de la crónica, la fotografía, el ensayo y la poesía para explicar un tema global.
El prefijo “re-” que luce la palabra resistencia es esencial. Porque resistir requiere un esfuerzo, una insistencia, una reiteración. La etimología nos hace otra revelación: el verbo sistere tiene, entre otros significados, el de mantenerse en pie. Esa presencia consciente, en un mundo cada vez más maniatado por fuerzas antihumanistas, es la llave de un horizonte luminoso. Nunca fue tan urgente, en medio de la desorientación general, estar en el lugar en el que hay que estar. En su aparente entumecimiento, la consigna de mantenerse en pie, de resistir, nos obliga a un ejercicio aplazado durante demasiado tiempo: buscar nuestras raíces, reencontrarnos, vernos. Y empezar a construir desde ahí.
En esta revista hay historias de personas y colectivos que lo intentan y lo vuelven a intentar, lo vuelven a intentar, lo vuelven a intentar. Personas y colectivos que resisten con brillo en los ojos, con el mentón herido, con las piernas acalambradas. La visión pendular de la historia tiende a ignorar la luz que se enciende en los momentos más duros. Es esa luz débil del invierno, delicada y taciturna, que aún no tiene la fuerza suficiente para vencer al frío. No sabemos si esa luz ganará, pero vale la pena infundirle toda nuestra energía.
Como este es el lanzamiento de nuestra nueva revista en papel, nos dejaría dejar nuestro apunte personal. Uno de los frentes de batalla de esta guerra es el periodismo y el amplio espectro de la comunicación. El adverso contexto global, los cambios algorítmicos y la hiperaceleración de esta década no favorece la salud de una revista como la nuestra. Ahora mismo hay 3.600 personas que nos dan apoyo y que permiten que sigamos respirando. Pero necesitamos más para resistir. Si te gusta lo que hacemos, suscríbete a 5W. En pocos días recibirás esta revista. Y podrás leernos siempre que quieras, en todos los formatos.
Queremos luchar. En esta revista lo haremos con nuestras humildes armas: imagen y palabra.