Nunca se sabrá de quién es este cráneo encontrado en el pozo de Feria (Extremadura). Podría ser del bisabuelo del fotoperiodista Roberto Palomo, que fue fusilado junto a otras 19 personas en 1936, justo hace 90 años. O podría no serlo. Lo importante para Palomo es que representa a todas las personas que fueron arrojadas a este pozo. Un disparo en la frente, a bocajarro, de cara. Y representa también a todas las víctimas de la represión franquista. Es un símbolo de aquella violencia y del olvido que vino después.
“Silvestre Indias Carvajal, mi bisabuelo, desapareció al comienzo de la guerra civil española, en agosto de 1936, hace ahora 90 años”, dice Palomo. “Nunca supieron qué sucedió con él ni a dónde fueron a parar sus restos más allá de los rumores que circulaban por el pueblo”.
A lo largo de cuatro…
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