Oda al odio en tiempos de odiosos

Odiar en voz alta es muy práctico y puede ser revolucionario

Oda al odio en tiempos de odiosos
Ilustración de C. Fosch

Texto: Anna Pacheco Me he registrado en una red social que te une con gente que comparte tus odios. He encontrado a una persona dos años mayor que yo con quien tengo un 73 % de afinidad odiadora. Puede ir bien. Ambos odiamos el yoga y los bancos que son como cafeterías. La Caixa de debajo de mi casa ahora se llama Caixa Store y tiene luces tenues y mesas redondas y te invita a tomar un café como en la más amarga distopía. No quiero que nadie se ofenda si reivindico el odio como forma de asociacionismo. Yo el año pasado también odié a esas influencers que veranearon en Chernóbil porque vieron la serie, y bua. En contra del imperativo de la alegría, yo prefiero pensar en ese fanzine de Roberta Vázquez, Odiar es gratis, de seres con síntomas de desquicio y ojos…

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