Sobre las cenizas de Moria

El incendio que devoró el mayor campo de refugiados de Europa ha acelerado la aplicación de la restrictiva política migratoria de Grecia

Sobre las cenizas de Moria

Son las 5 de la mañana, noche cerrada en la isla griega de Lesbos. En medio de la oscuridad, un helicóptero sin luces sobrevuela el brazo de mar que separa Lesbos de Turquía. Es la patrulla de Frontex (la agencia europea de protección de fronteras), que controla la frontera marítima para evitar el cruce de pateras desde las costas turcas a la isla griega. A pocos kilómetros, en la carretera que bordea la costa norte de Lesbos, hay policías apostados cerca de un pequeño campamento de refugiados que parece abandonado. Es la misma carretera en la que la presencia policial brillaba por su ausencia en 2015, el año en que se produjeron más llegadas de solicitantes de asilo desde Turquía. Más al sur, en una zona interior de la isla, otra patrulla restringe el paso a lo que queda del campo de…

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