Ensayo

Venezuela sin Maduro… y sin democracia

Construir la transición democrática debería ser el objetivo, pero de momento se está consolidando una especie de madurismo sin Maduro

Venezuela sin Maduro… y sin democracia
La llegada a Nueva York de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fue seguida en todo el mundo. También en este restaurante venezolano en Queens. 5 de enero. Juan Arredondo / New York Times / ContactoPhoto

El giro que dieron los  acontecimientos luego de que en la madrugada del 3 de enero se anunciará la extracción de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores fue de 180 grados.  Donald Trump le dio la bendición a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, convertida ya en presidenta de facto de Venezuela, para encabezar un periodo de transición cuyo objetivo no parece ser retomar la democracia sino consolidar una variación del madurismo sin Maduro.

Rodríguez declaró la noche del domingo 4 de enero estar dispuesta a trabajar con Estados Unidos: “Consideramos prioritario avanzar hacia un relacionamiento internacional equilibrado y respetuoso entre Estados Unidos y Venezuela, y entre Venezuela y los países de la región, basado en la igualdad soberana y la no injerencia», dice un texto publicado en su cuenta de Instagram.

Ni los voceros de Estados Unidos ni los de Venezuela han usado la palabra democracia. Eso tiene un sentido. Según el Corolario Trump de la Doctrina Monroe —que propugna la hegemonía estadounidense en todo el continente americano—, la política exterior de Washington está orientada a garantizar sus propios intereses, no los valores de ese país. Por su parte, el modelo político y económico que siempre ha interesado al madurismo es el de China, principal destino de las ventas petroleras de Venezuela.

“En este momento Venezuela vive un proceso de gran incertidumbre. Una presidencia de facto de Delcy Rodríguez podría implicar un cambio de liderazgo a nivel ejecutivo sin el desmantelamiento de las estructuras de poder del madurismo. En pocas palabras, estaríamos ante un cambio de presidencia y no ante un cambio de régimen. De igual manera, es aún poco claro cuáles serían las relaciones entre un posible Gobierno de facto a cargo de Delcy Rodríguez y el Gobierno de Estados Unidos, y en qué situación quedarían los actores democráticos venezolanos. De Maduro, Rodríguez hereda su ilegitimidad”, afirma Carolina Jiménez, presidenta de la Oficina de Latinoamérica en Washington, WOLA.

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