Ensayo

Los vídeos 360º, ¿una nueva forma de ver el mundo?

El uso de escenas inmersivas está en auge, pero periodistas y lectores aún tienen que descubrir los secretos de su lenguaje

Los vídeos 360º, ¿una nueva forma de ver el mundo?
Anna Surinyach / MSF

Una barcaza repleta de refugiados desembarca en una playa griega. La imagen televisiva nos muestra el centro de la acción: la lancha chocando contra las rocas, gente cayendo, voluntarios afanándose por ayudar a los refugiados. Es, como siempre, una selección de la realidad: un encuadre. El más lógico.

¿Qué cambia con los llamados vídeos 360º, esos que nos permiten mirar y perdernos en los detalles a nuestro alrededor? La barcaza está llegando, pero podemos observar los coches que pasan detrás, por la carretera, ignorando la tragedia que tiene lugar allí mismo. Podemos fijarnos en los voluntarios que se quedan en segunda fila. O incluso podemos mirar el cielo.

Cedemos poder al usuario, lo cual a priori parece algo positivo, pero eso hace más difícil dirigir su atención, al contrario que con la imagen fija . Hay inmersión estética y sensorial, pero la inmersión narrativa (la que ofrece una buena novela, una buena película) es todo un reto para los vídeos 360º.

¿Supondrán estos vídeos una revolución en el mundo audiovisual? ¿Nos pueden contar mejor lo que pasa en el mundo? No me meteré en entresijos técnicos, pero sí que haré algunos apuntes desde dentro, ya que he tenido la suerte de colaborar en un proyecto de Médicos Sin Fronteras (MSF) que ha usado estos vídeos 360º.

Contar Sudán del Sur

La crisis de Sudán del Sur es una de las más olvidadas por los medios de comunicación tradicionales. Por eso llama la atención que algunos de los proyectos más ambiciosos con la tecnología 360º se hayan fijado precisamente en ese país africano azotado por la guerra y el hambre. Tanto The New York Times como PBS lo han hecho. También MSF, aunque para esta organización Sudán del Sur sí que es un país clave.

¿Por qué Sudán del Sur? Porque para todo periodista que sigue países así, fuera de la agenda mediática, su gran obsesión es intentar que el público empatice con algo que percibe tan lejano. La nueva herramienta parecía llamada a esa misión: estás en una canoa en el Nilo, o en un campamento de refugiados, y puedes ver todo lo que pasa a tu alrededor.

En este vídeo, por ejemplo, se anima al usuario a explorar: el río, los contenedores en un centro de protección de civiles, la vida de las personas. La voz en off sirve de orientación. La idea es: abre tus ojos, mira a tu alrededor, esto es Sudán del Sur. En ese viaje hay muchas de las claves narrativas que deben explotarse en el futuro. La última escena, con un campo de fútbol a un lado y el campamento repleto de tiendas al otro, revela el poder evocador que pueden tener los vídeos 360º.

Efecto cámara oculta

En los viajes a Sudán del Sur y a la ruta de los refugiados hacia Europa, descubrimos (con Anna SurinyachEdu Ponces y Toni Arnau) otras virtudes de los vídeos 360º menos evidentes. El fotógrafo, normalmente, tiene que estar mucho tiempo con la gente para que se olviden de él y pueda acercarse más a la realidad. Para este tipo de vídeos, usamos seis GoPros que forman un cubo y que deben colocarse con un trípode donde uno buenamente pueda. Entonces, hay que desaparecer y dejar que las máquinas graben. Al principio, la gente se puede extrañar y mirar el cubo, pero pronto se olvida de él: hay un efecto cámara oculta. También puede pasar que alguien se detenga ante la cámara, como en este vídeo (3’10’’). Varias personas me comentaron que ese momento les sorprendió. No hay filtro: el refugiado mira directamente al espectador.

La vida cotidiana acostumbra a capturarse mejor con el cubo, porque el periodista no está allí, con una cámara al cuello.

Un nuevo lenguaje

¿Cómo se consumen estos vídeos? Lo ideal es usar las gafas de realidad virtual y unos auriculares. Así se consigue el efecto aislamiento, que es lo que buscan este tipo de vídeos. The New York Times tiene una aplicación para descargar los vídeos y verlos en nuestro móvil, en cuyo caso basta con moverlo a nuestro antojo o colocarlo en unas gafas de cartón.

En todo caso, cuesta imaginar que estos vídeos se conviertan en documentales, porque cansan la vista y en ocasiones pueden marear. De momento, se está optando por reportajes audiovisuales o por el traslado a lugares, como este vídeo de la Feria de Sevilla. Aquí el reclamo no es el contenido informativo, sino la oferta de viajar al lugar.

Pese al potencial de la herramienta, aún estamos aprendiendo a contar historias con este nuevo lenguaje. Se está usando mucho la voz en off para orientar al público. Los planos son largos, porque si son muy cortos no hay tiempo para sumergirse en la escena. Todo parece rápido y lento a la vez.

La tecnología no puede estar por encima de lo que se quiere contar. La narración es el gran reto que afrontan los vídeos 360º. En estos momentos de efervescencia de este nuevo formato, lo único seguro es que se seguirán haciendo muchos ensayos. Esta visión panorámica del mundo aún tiene que dar muchas vueltas.

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