Las preguntas de Bucha

Santi Palacios

Lo que vi fue una masacre. Ahora falta conocer los detalles y la dimensión histórica de la tragedia.

Las imágenes de Bucha han conmocionado al mundo. Los signos de violencia en los cadáveres, la desolación del paisaje y las caras de shock y testimonios de los vecinos hablan de una masacre cuya dimensión solo podrá conocerse con el tiempo. Hay que pasar mucho tiempo hablando con la gente de aquí para entender lo que ha sufrido. Son ellos y ellas quienes lo van a tener que contar.

El sábado 2 de abril fue el primer día que pudimos entrar en Bucha, a las afueras de Kiev, después de la retirada rusa. El domingo día 3 fuimos de nuevo a Bucha. Era por la mañana y las calles estaban totalmente vacías. Seguía habiendo cadáveres en las calles y estuvimos haciendo fotografías. Hacía frío. Nevaba. Las imágenes del día anterior ya estaban circulando por todo el mundo. Con el paso de las horas, aumentaban las preguntas y escaseaban las respuestas. Las preguntas que yo me hacía allí, en Bucha, tenían que ver con cada pequeña historia de esta masacre, con lo que se escondía detrás de cada cadáver. Y también con los mecanismos de poder alrededor de este episodio infame: cómo se gestó, cuál fue su desarrollo, cómo fue la retirada del Ejército ruso. Porque este es uno de esos momentos de la Historia que, como periodista y ser humano, te superan.

Entramos en Bucha por la calle Yablunska, esa donde se han visto imágenes con tantos cadáveres. En la parte baja de Yablunska, que hace esquina con Vokzal’na, seguían varios cuerpos sin vida. Fotografíe a un hombre maniatado. Subimos por Vokzal’na. Allí había una tienda con los cristales rotos y dos mujeres delante. Detuvimos el coche. Bucha vacía, edificios destrozados. En aquel momento me quedé pensando en todas las preguntas que me acechaban. 

Santi Palacios

El jueves 31 de marzo estuve intentando entrar en los territorios cuyo control recuperaba el Ejército ucraniano, pero no pude hacerlo hasta el viernes 1 de abril. Esta fotografía está tomada dentro de Irpín, una localidad pegada a Bucha que ha sido otro de los nombres propios de esta guerra. Aquí vemos a Anna y Nikola pasar ante un militar. Se veían coches calcinados y los efectos de los bombardeos en los edificios. La pareja contaba que no tenía a dónde ir. Se habían quedado en Irpín y había sido un infierno. Anna dijo que había roto a llorar al ver que pasaban tropas y gritaban desde la calle: “¡Somos ucranianos!”. Fue cuando comprendieron que Irpín había sido liberado.

Santi Palacios

A las afueras de Irpín, en Dmytrivka, vimos tanques rusos destruidos durante la contraofensiva ucraniana. Había cadáveres calcinados de varios soldados rusos. ¿Cuál será el número real de soldados rusos que han muerto? Eran soldados muy jóvenes. ¿Por qué Rusia envió a la guerra y a la muerte de esta manera a tantos soldados? 

Santi Palacios

Esta munición fue recuperada por parte de un equipo de especialistas ucranianos para que no se quedara allí. Se hallaba entre tanques rusos destruidos. También es una fotografía de Dmytrivka, muy cerca de Irpín y Bucha.

Santi Palacios

Bucha. Este es el momento en que empezaron a aparecer personas, muchas de ellas mayores. Una señora nos contó que habían matado a su marido, pero no quería que le hicieran fotografías o que la grabaran. Otras personas sí tenían ganas de contar su historia. Se juntaban en corrillos. Hablaban, compartían ¿Cuántos civiles habría en Bucha durante las últimas semanas? ¿Cuántas personas huyeron y cuántas se quedaron atrapadas, bajo la ocupación rusa y los bombardeos en Bucha? 

Santi Palacios

En esta fotografía vemos a una persona maniatada y otro cadáver más adelante. Imágenes como estas han suscitado muchos comentarios e incluso teorías de la conspiración. Me parece algo demasiado serio como para lanzar hipótesis así como así. Los detalles de la masacre, los posibles crímenes de guerra, deben ser documentados por organismos independientes que hagan una investigación en profundidad. Lo que tengo claro es que no hay motivo para dudar de lo que te cuentan vecinos que acaban de vivir la experiencia más traumática de su vida, que conocen a las personas que han muerto. Y que te hablan de cadáveres que están delante de su casa. Las caras de shock no mienten. Por eso es necesaria una investigación. No para poner los testimonios en tela de juicio, sino para lo contrario: para saber, de forma pormenorizada, qué pasó en Bucha. Quiénes dieron la orden en la cadena militar rusa si la dieron, cuáles son los motivos, quiénes son las víctimas. 

Santi Palacios

Cuando llegamos a Bucha el domingo 3 de abril, estaba vacía. Entramos por la calle Yablunska. No había absolutamente nadie. Al llegar a una rotonda donde había un supermercado destrozado y un reparto de alimentos, vi a dos hombres que iban con cinco perros. Fue entonces cuando vi salir a la gente. Poco a poco se iban acercando señoras mayores. Veías cómo se reencontraban entre ellos. Como si fuera el momento de reiniciar la vida, de volver a lo de antes. Pero ya nada será como antes. 

Santi Palacios

El hombre de la imagen se llama Vasyl; y el perro, Muhtar. Era uno de sus cinco perros, pero Vasyl no dejaba de sujetar a este, que era el más pequeño. Siguió avanzando por las casas que habían sido bombardeadas. 

Santi Palacios

Se está queriendo conocer tan al detalle una tragedia de semejante magnitud que hay debates incluso sobre el significado de un brazalete blanco. El sentido común te dice que era un civil, que el blanco simboliza a la población civil, pero hay gente que cree que son soldados rusos, y otros que dicen que son las fuerzas de defensa territorial ucranianas. Es una discusión que forma parte de la hiperinformación, que a menudo desemboca en la desinformación: se quieren conocer todos los detalles de forma inmediata, y estos mismos detalles sirven para poner todo en duda, olvidando el contexto general. 

Santi Palacios

En Irpín y en Bucha hay muchos coches destruidos. Muchísimos. Agujereados por disparos. Acribillados y vacíos. ¿Qué pasó? ¿Y cómo? Cada coche esconde una historia insondable, que parece difícil de recuperar.

Santi Palacios

Esto es un sótano en un recinto ajardinado. Unas viviendas junto a un parque municipal de Bucha. En ese parque había trincheras del Ejército ruso y tanques posicionados. Cuando estaba allí, en el sótano, apareció un funcionario del Ministerio del Interior de Ucrania que traía a un grupo de periodistas y que aseguraba que los soldados rusos perpetraban aquí torturas y ejecuciones. Era un lugar pequeño y oscuro en el que seguían quedando restos de cinco personas. 

Santi Palacios

Este es un reparto de alimentos del Ejército ucraniano en la tienda con los cristales destruidos que había visto en la calle Vokzal’na. Apareció más gente de la que yo pensaba. La mayoría eran personas mayores, pero también de mediana edad y algunos adolescentes y niños. Repartían arroz, latas de comida… A estos chavales les dieron chocolatinas. Preguntamos al padre si habían estado allí todas estas semanas y nos dijo que sí, que habían aguantado. Había una sensación de carencia y necesidad que desarmaba. Pero también veías algo de relajación, los reencuentros, la recuperación de un horizonte vital.

¿Cuántos niños habrán pasado todo este tiempo en Bucha? ¿Cuánto habrán sufrido debido a la falta de alimentos?

Santi Palacios

Un vecino nos invitó a entrar en una vivienda en cuyo jardín había tres cadáveres. Los que no aparecen en el encuadre de la fotografía están a la izquierda y a la derecha de este cadáver. Todo el rato que estuvimos allí, había un perro que no se marchaba. Se quedaba parado en torno a los cuerpos sin vida. Daba vueltas. La impresión que daba era que el perro vivía allí y que sus amos estaban entre los muertos. Me gustaría saber si es así. Pero no lo pude saber. 

Santi Palacios

El día 4 de abril llegué a esta fosa por la mañana. Daba la sensación de que había estratos, de que había más cuerpos debajo, no solo los que se veían en la superficie. No había en aquel momento ninguna autoridad a la que preguntar. 

Entonces se acercó un hombre. Tenía 59 años y había venido de Kiev, contaba, porque creía que su hermano, de 57, estaba en esa fosa común. El 12 de marzo su hermano había salido a buscar su documentación, que había dejado en el coche. No volvió a saber nada más de él. Intuye que es uno de los cuerpos de la fosa.

Le pregunté si tendría alguna oportunidad de reconocer los cadáveres para saber si entre ellos está su hermano. 

Me respondió que no lo sabía.

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