Ensayo

El espejismo iraní

La represión puede silenciar las protestas, pero nunca solucionará los problemas de un sistema que, después de 47 años, divide al pueblo iraní

El espejismo iraní
Un grupo de ciudadanos bloquea una calle de Teherán el 9 de enero, durante las protestas contra el régimen de los ayatolás. Middle East Images / ABACA / Abaca Press / ContactoPhoto

La velocidad de internet marca el termómetro de la calle en Irán. Cuanto mayores son los problemas para el régimen, menor es la velocidad de navegación. La actual oleada de protestas estalló el 28 de diciembre en el bazar de Teherán por el colapso del rial, pero hasta el 8 de enero las autoridades no sintieron la amenaza de las calles: en cuanto llegó ese momento desconectaron el país de la red y, de paso, cortaron también la telefonía móvil y terrestre.

Irán quedó cubierto por un chador de represión que su población conoce bien de anteriores levantamientos sociales, como la “revuelta verde” de 2009 tras el fraude electoral a favor de Mahmoud Ahmadineyad y las movilizaciones de 2022 tras la muerte de la joven Mahsa Amini a manos de la policía de la moral. Se hizo de noche en el país, una noche que dura lo que ordene el líder supremo a su Guardia Revolucionaria.

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