Fotografía

El arte que ilustra la guerra

Forough Alaei

Estas son las obras que ilustradores, artesanas y pintores se dedicaron a hacer en Irán mientras caían las bombas de EEUU e Israel

¿Hay espacio para el arte en tiempos de guerra? Tina, Hana, Alireza y Masoud han luchado para que sus obras resistan en pleno conflicto. Algunos de ellos piensan en marcharse debido al terrible escenario económico que deja la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Pero la sensibilidad con la que afrontan su oficio nos descubre una vibración cultural sorprendente y que no responde a los estereotipos.  

Con el petróleo fluyendo de nuevo por el estrecho de Ormuz y un acuerdo de paz del que, a falta de los detalles finales, sale en una posición de fortaleza impensable antes de la guerra, la República Islámica ha aprovechado las procesiones multitudinarias del ayatolá Alí Jamenei —asesinado en los primeros compases de la guerra— para enviar una imagen de estabilidad al mundo. Irán no solo ha sobrevivido a una ofensiva que atentaba directamente contra la existencia del régimen, sino que ha descubierto que puede usar el bloqueo de Ormuz como llave negociadora y ha atacado objetivos estadounidenses en el Golfo Pérsico. 

Amparado en esa narrativa, el régimen iraní trata de proyectarse como el ganador de la guerra, pero detrás del relato oficial hay un país devastado que arrastra una profunda crisis económica y la represión de las protestas que terminaron con la vida de decenas de miles de personas a principios de año. “Creo que la definición más precisa de la sociedad iraní contemporánea es la de una sociedad en estado de shock”, dice la fotoperiodista Forough Alaei. 

Las perspectivas de futuro no invitan al optimismo. La guerra ha provocado la pérdida de más de dos millones de empleos, y mientras el nivel de vida sigue empeorando, los datos de pobreza aumentan. En 2023, más del 35% de la población de Irán —alrededor de 32,7 millones de personas— vivía por debajo del umbral de pobreza. Las últimas estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estima que la cifra supere el 40%. A estos números hay que añadir la creciente ola de desplazados  —más de 3 millones— causada por el conflicto, lo que agrava aún más la situación.

Las bombas no destruyeron la casa de Forough Alaei (Teherán, 1989), pero sí la forzaron a huir de la capital. Siempre que estalla una guerra es inevitable sentir miedo a morir. “Pero pronto empecé a experimentar un nuevo tipo de ansiedad: el miedo a que si la guerra duraba más de lo previsto mis ahorros no fueran suficientes. ¿Dónde trabajaría? ¿Cuánto tiempo podría sobrevivir?”, se preguntaba Alaei. “En ese momento comprendí que esa preocupación no era solo mía; muchas personas ni siquiera contaban con los ahorros mínimos para abandonar las zonas peligrosas. Más tarde también pensé en quienes trabajan en ámbitos vinculados a necesidades consideradas menos urgentes, como los artistas”.

¿Quién compra cuadros cuando caen bombas del cielo? ¿Qué tipo de arte surge de la violencia? Esta clase de preguntas impulsaron un trabajo fotográfico que propone mirar la guerra a pie de calle, en los barrios donde la vida sigue abriéndose paso pese a la violencia. De la mano de la fotoperiodista Forough Alaei, descubrimos varios ejemplos de resistencia que salpican la capital iraní.

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