Los muertos que me habitan

En la costa de Túnez, los cadáveres que escupe el Mediterráneo son enterrados por un voluntario que piensa más en la muerte que en la vida

Los muertos que me habitan
Edu Ponces / RUIDO Photo

Esta crónica ganó el Premio Ortega y Gasset 2019 en la categoría de mejor historia o investigación periodística. El proyecto The Backway de RUIDO Photo, Xavier Aldekoa y Agus Morales aúna este y otros textos y fotografías. Cuatrocientos sueños habitan el vientre de este antiguo vertedero. Cuatrocientos viajes, cuatrocientas rutas, cuatrocientos naufragios. Si tomamos altura —por ejemplo, desde la empalizada de basura y yerbajos que rodea el cementerio—, los bultos de tierra que señalan la ubicación de los cadáveres parecen olas que cabrillean, que se resisten a la quietud, que evocan la última escena, el último aliento. La tierra está fresca, como si esta hondonada en medio de olivares hubiera sufrido la exhumación de cadáveres. ¿Para qué? Normalmente: para conocer a las víctimas de un fusilamiento, para buscar pistas que señalen a los verdugos de una masacre, para…

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